Opinión

Resignificar monumentos

Tomar la calle e intervenir cualquier monumento, efectivamente no va a cambiar la realidad, pero sí, nos debería poner a dialogar en lo que queremos transformar del país.
martes, 16 de marzo de 2021 · 15:46

“Deberían de estudiar para ver que destruyendo monumentos no cambia el mundo”, “¡Con los monumentos no!” y demás consignas que se escuchan en los últimos días y que pretenden proteger piedras y metales en las calles y avenidas, el espacio público, pero… ¿qué son los monumentos? Son significados políticos, declaraciones e historias de momentos importantes en la vida pública.

Por eso, también son importantes los antimonumentos, porque nos permiten conmemorar, recordar y hacer presente que nos faltan 43 estudiantes de Ayotzinapa, las mujeres desaparecidas, las víctimas de feminicidio, las que perecieron en el terremoto del 2017 trabajando en la maquila y muchos más hechos políticos e históricos que no debieron suceder.

Y del mismo modo, tenemos monumentos que nos recuerdan episodios y deudas históricas por sanar, como el monumento a Colón, que nos recuerda la conquista, el colonialismo y el racismo escondido en el mestizaje. Razón, por la que muchas voces invitaron a intervenirlo el 12 de octubre y en las recientes marchas se han resignificado muchos monumentos que promueven el colonialismo.

A la postre, México no es el único país donde se cuestiona la figura de Colón como monumento, durante las protestas del Black Lives Matter en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido se dieron saboteos, intervenciones y hasta desmontajes de la estatua del navegante. Todo como un recordatorio de que el colonialismo nos insertó una cultura de la estratificación social basada en el sexo, la raza y el racismo que tanto ha herido “al nuevo mundo”.

A casi 200 años de consumada la Independencia de México nos queda la reflexión sobre lo que significó la conquista española como símbolo, como mito fundacional y como cultura social. Desde el cuadro de castas que nos vino a ordenar nuestra forma de ver el mundo social con base en el color de piel, hasta la falsedad de que lo que hace rico a México es su mestizaje, y más cuando vemos que la desigualdad tiene color de piel y el éxito también.

Tomar la calle e intervenir cualquier monumento, efectivamente no va a cambiar la realidad, pero sí, nos debería poner a dialogar en lo que queremos transformar del país, es la puerta a construir nuevos mitos fundacionales, nuevos acuerdos nuevas realidades, una donde sepamos qué significan nuestros monumentos y qué merecemos recordar.

Nos merecemos un país donde los monumentos nos den valor histórico y no uno, donde solo le demos valor a los monumentos.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @P_Mancebo

 

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