Opinión

El cubrebocas como recordatorio de nuestra realidad

Que el presidente López Obrador siga insistiendo en no usar cubrebocas, después de haberse contagiado, es una falta de empatía y respeto.
martes, 9 de febrero de 2021 · 16:21

Es una muy buena noticia que el presidente se haya recuperado de la COVID-19 y esté de regreso. Es una mala noticia que a su retorno no haya ningún aprendizaje visible después de haber experimentado el virus en carne propia, es como si las dos semanas de ausencia no hubieran hecho eco alguno en su manera de ver las cosas, todavía peor, sigue ignorando la realidad que arrasa a cientos de miles de familias desde hace ya casi un año, mostrando una gran insensibilidad luego de que la cuenta oficial del gobierno festejara que estaba de vuelta con una caricatura plagiada y que demuestra un control inexistente  de la pandemia.

A estas alturas, pareciera que no hay mucho que hacer para contener las consecuencias de una estrategia que no logra hacer frente en ningún momento a esta crisis, pero claro que todavía hay mucho por hacer porque las muertes no se han detenido, el personal del sector salud está cada día más exhausto y porque absolutamente todas las personas estamos experimentando la cercanía con el virus, si es que no nos ha tocado contagiarnos. La tragedia y peligro se extienden cada día más y más.

La gravedad de todos estos factores es que estamos cayendo en el terrible error de normalizarlo, como todos los males a los que nos enfrentamos, este pareciera uno más en la lista. Y la prueba más grande de ello es el desprecio al uso del cubrebocas. Se ha probado en numerosas ocasiones que su uso, en conjunto con las demás medidas recomendadas, minimiza exponencialmente el riesgo de contagio, más aún cuando estamos en lugares concurridos como el transporte público. Además de eso, es también una muestra de empatía, responsabilidad, solidaridad y respeto para el personal de salud que lleva un año sin descanso, a todas las vidas que se han perdido y al entorno que nos rodea.

Que el presidente López Obrador siga insistiendo en no usarlo, después de haberse contagiado, es una falta de empatía, respeto y responsabilidad muy grande, no solo porque es la autoridad máxima en nuestro país sino porque demuestra su poca conciencia ante el panorama que enfrentamos y que sigue empeorando. Pensar que las vacunas son la solución es un grave error, aunque sean un gran aliento, en especial para el sector salud, la realidad es que la puesta en marcha del plan de vacunación no se ha desarrollado como se había planteado, ni ha sido transparente y esto nos exige un profundo sentido de corresponsabilidad en el que todes debemos poner de nuestra parte para continuar con el seguimiento estricto de las medidas sanitarias, empezando por el presidente.

Y aunque pedirle que se ponga el cubrebocas es como pedirle peras al olmo, lo que nos toca hacer es no seguir su ejemplo, ni normalizar la pandemia ni pensar por un solo momento que nos cayó como anillo al dedo o que ha sido domada. Hoy más que nunca es necesario que nos sigamos cuidando y sigamos tejiendo redes de solidaridad, porque una vez más el Estado nos está fallando, tanto en la garantía efectiva de nuestro derecho a la salud, como en un plan económico con capacidad de, al menos, garantizar el sustento diario para las familias que más lo necesitan y no pertenecen a ningún programa social.

Así como seguiremos tejiendo estas redes solidarias, también seguiremos exigiendo y señalando las deficiencias de un gobierno que no ha garantizado nuestros derechos, porque vivir en este luto permanente no es normal, porque pretender que la pandemia se ha controlado tampoco es normal. No debemos normalizar la tragedia en la que vivimos, debemos hacer frente y cuidarnos entre todes, aunque desprecien el uso de un artículo que ha salvado vidas, que es un lineamiento de salud pública y no cae en absoluto en lo autoritario y que es una muestra inequívoca de solidaridad y empatía, en los tiempos que más la necesitamos.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @YessUrbina

 

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