Opinión

Angela Merkel, la canciller de Alemania

Para Angela Merkel, la pandemia del coronavirus ha sido, y es, la tarea política, social y económica del siglo.
viernes, 5 de febrero de 2021 · 09:33

Nacida en Hamburgo el 17 de julio de 1954 e hija de un pastor luterano y de una profesora de latín e inglés, optó por estudiar Física en la Universidad de Leipzig y doctorarse en química cuántica. Después de dedicarse a la investigación científica entró a la política tras el desmoronamiento de la Europa comunista. Escaló cargos públicos y políticos –como presidir su partido la CDU- hasta convertirse en Canciller alemana en 2005. En poco más de tres lustros ha transformado el tablero político no sólo de Alemania sino mundial.

Con un 75% de popularidad y después de anunciar que no se presentaría para la reelección a un nuevo mandato, Angela Merkel se convirtió en un signo de estabilidad para los europeos y sentó precedente de lo que es una buena gobernanza. Tan sólo cabe recordar la grave crisis económica que sufrió la Unión Europea a partir de 2008 para la cual aplicó un profundo programa de ajuste con fuertes criterios de austeridad al resto de los miembros.

Quizá su mayor desafío fue cuando mantuvo abiertas las fronteras de Alemania durante la crisis de refugiados en 2015 y advirtió que no había alternativa frente al desafío humanitario por lo que tuvo que asumir un costo electoral muy alto.

Durante los ataques terroristas islamitas de 2016 pidió mayor cohesión y proclamó que “el Estado haría todo por garantizar a sus ciudadanos seguridad en libertad y con valores”. “Esa labor no concluye nunca”, sentenció.

La influencia alemana en la Unión Europea vive un momento singular. Las dos mujeres más poderosas de la región -Merkel y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen- son alemanas. Convencida de que más mujeres debiesen ocupar los liderazgos políticos europeos, la canciller cabildeó intensamente para que Von der Leyen (ver mi artículo sobre ella en GLUC), quien fuese su Ministra de Defensa, despachara en Bruselas.

Su relación con Donald Trump no fue nada fácil y durante los encuentros que sostuvo con el exmandatario estadounidense el dialogo fue frio y tenso. Uno de los mayores motivos de desacuerdos fue la OTAN. Trump argumentaba que Alemania no aportaba lo suficiente a la organización y redujo drásticamente las tropas estadounidenses, decisión que lesionó a la histórica alianza de seguridad. Un desencuentro memorable fue cuando el expresidente atacó con tweets racistas a cuatro legisladoras demócratas a lo que Merkel condenó enérgicamente sus palabras. La llegada de Biden y Harris a la Casa Blanca abre una nueva etapa de cercanía y confianza en la cooperación trasatlántica.

En su visita a México para celebrar el Año Dual en 2017 señaló que se debía luchar contra las causas que motivan a las personas a irse de su país y que “la construcción de muros no va lo resolvería nunca” haciendo alusión al muro fronterizo. Hizo patente su profunda preocupación por las desapariciones de personas y la violencia contra los periodistas en el territorio nacional.

Durante su gestión, abogó por la protección climática así como por una industria libre de energías fósiles. Fue ministra de Medio Ambiente en los años noventa por lo que conoce los riesgos del cambio climático. Colocó en la agenda global el tema de la descarbonización y logró durante su primer mandato que el entonces presidente Bush aceptara limitar el calentamiento global a 2°C.

Ganó fama como la “canciller del clima” por interceder a favor de una notable reducción de los gases efecto invernadero. El día de ayer se supo que Alemania había superado la meta de reducir las emisiones el año pasado en un 40% con respecto a los niveles de 1990.

Para Merkel, la pandemia del coronavirus ha sido, y es, la tarea política, social y económica del siglo. Su gobierno no  ha dejado solos a los alemanes en la emergencia, quienes “no tienen culpa y se sienten temerosos de su existencia”. Ha asegurado que “la forma en que superemos esta pandemia dependerá de todos nosotros durante mucho tiempo”.

Con una mirada abierta al mundo, dirigió los destinos de Alemania con una huella progresista, europea e inclusiva en una época en la que la polarización ha sido una constante en las sociedades occidentales y en la que la intolerancia absoluta a las opiniones individuales se ha trasladado a la arena pública.

Al final del día, el buen funcionamiento de la democracia depende de reglas claras y de procesos electorales justos y confiables pero también de talento y capacidad de diálogo para generar acuerdos de quien encabeza una sociedad.

El escritor y científico alemán J.W. Goethe afirmaba que “actuar es fácil y pensar es difícil, pero actuar según se piensa es aún más difícil”. Congruencia, cohesión, apertura a la crítica, respeto por la democracia y una economía fuerte al servicio de todas y todos los alemanes fueron las claves de su éxito. Merkel será recordada como la canciller del mundo.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @AGuerreroMonroy

 

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