Opinión

El presidente que odia a las mujeres

El presidente que odia a las mujeres no rompe ningún pacto patriarcal, ni hace política con perspectiva de género.
martes, 23 de febrero de 2021 · 17:02

51.2% de la población del país somos mujeres, el 49% de las que están en edad de trabajar lo hacen y en promedio cada mujer tiene 2.1 hijos. En contraste, 10 mujeres son asesinadas al día, 1 de cada 2 feminicidios son castigados, 66% de las mujeres reconocemos sufrir algún tipo de violencia a lo largo de la vida y cotidianamente vivimos en una retórica de violencia machista.

Podría llenar mi espacio con cifras y cifras que demuestran las múltiples violencias que padecemos las mujeres, pero no importan si continúan solo como anécdotas de la violencia estructural que sucede. La información que se ha recolectado por décadas ha demostrado que las mujeres hemos recuperado espacios y mejorado muchos aspectos de nuestras vidas, pero aún así, seguimos viviendo en un estado de destitución que se agrava con la desigualdad económica y social.

Los avances nos han llevado, sobre todo a las mujeres, a observar y revisitar nuestros límites sobre la violencia, qué discursos, qué actitudes, qué cotidianidades nos afectan y cuáles reproducimos. Discutir sobre la violencia machista es discutir sobre su retórica, sobre su lenguaje, sus conceptos y categorías.

Por eso es muy importante que se nombren las violencias, que se reivindiquen, que se visibilicen, porque la idea es restituir nuestro derecho a vivir una vida digna y plena.

Las mujeres que están peleando por visibilizar abusos sexuales, como de los que se acusa al candidato Salgado Macedonio, son políticos, tiene toda la razón el presidente. Las denuncias son políticas porque son un instrumento de cambio social, de restitución, de reconocimiento.

Cuando el presidente dice que necesita una sentencia se burla de todas las mujeres, porque en este país no hay sentencias, para nadie, cierto, pero tampoco para las mujeres, para las madres, para las hijas, para las víctimas de delitos que se padecen por el simple hecho de ser mujeres.

No hay refugios para mujeres que sufren violencia, porque hace dos años el presidente recortó los recursos y afectó a organizaciones como la Red Nacional de Refugios. No hay guarderías para las madres trabajadoras porque el presidente terminó con el programa que las ayudaba. No hay servicios complementarios para tratar el cáncer de mama, porque el presidente decidió terminar el Seguro Popular y con ello recortar los recursos de La Fundación de Cáncer de Mama (FUCAM). Solo por mencionar algunas.

Porque además tenemos la violencia simbólica, la que desconoce que haya violencia en casa, la que dice que va a acusarlos con sus abuelitas y sus madrecitas, la que dice que la violencia social es culpa del sistema neoliberal que obligó a trabajar a las mujeres, la que pretende decir que el movimiento feminista que lo increpa está manipulado.

El presidente que odia a las mujeres las usa para hacer una foto de gabinete paritario, pero las aleja de las mesas donde se toman las decisiones de Estado. El presidente que odia a las mujeres no rompe ningún pacto patriarcal, ni hace política con perspectiva de género.

*Todas las cifras son de INEGI: Censo 2020, ENDIREH 2016.

 

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @P_Mancebo

 

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