Opinión

Las violencias a los migrantes

La población migrante está expuesta a distintos tipos de violencia, parte del problema está en cómo normalizamos algunas de estas conductas.
martes, 2 de febrero de 2021 · 15:09

La población migrante está expuesta a distintos tipos de violencia, algunas determinadas por su condición migratoria, por su aspecto físico, por su lengua, por sus costumbres, en fin, un sinnúmero de violencias basadas en sus diferencias.

Parte del problema está en cómo normalizamos algunas violencias lo que hace evidente solo a las versiones extremas como las que implican daños físicos, como las que les ocasionan la muerte o simplemente las que representan un daño a su integridad.

Las violencias que padecen los migrantes van desde la forma en que son tratados por las personas y autoridades locales, donde se les ofrece un trato diferenciado por su acento o color de piel. Esto va desde ejemplos sencillos como un cobro extra en bienes o servicios, pero también en un maltrato en las ventanillas de trámites porque “no son de aquí”.

Otras violencias se originan por la consideración del carácter exótico de los migrantes, desde señalar su color de piel, su cabello o considerar a las mujeres como dispuestas porque sus cuerpos son voluptuosos y distintos a los que se normalizan en la cotidianidad. Ahí vemos comentarios, tratos y separaciones ocultas en trato displicente donde se piensa que no saben o son menos.

Tenemos la violencia racial, donde los migrantes entre más blancos y europeos, parecen ser mejores o superiores, mientras que más morenos los hace parecer ignorantes o peligrosos. Estos prejuicios no hacen más que abrir las brechas entre nacionalidades y razas, además de generar una falsa idea de que la migración “buena” se basa en el color de piel.

Existen pocos datos sobre las violencias hacia los migrantes, por la ENADIS 2017 sabemos que 4 de cada 10 personas no le rentarían un cuarto de su casa a un extranjero y que cerca de una cuarta parte de la población piensa que cuando hay desempleo hay que negárselo a los extranjeros. Otros datos como los de la EMIF han encontrado que los migrantes están expuestos a extorsiones y robos a lo largo de la ruta migratoria.

Desafortunadamente estas fuentes son magras en comparación con las violencias que reciben los migrantes en su estadía por México, tenemos información de orígenes esencialmente cualitativos donde comparten sus múltiples experiencias de violencia.

Es tan grande y tan estructural la discriminación y violencia que sufren los migrantes, que no tenemos registros que nos den datos de la condición migratoria que viven los usuarios de servicios públicos, de seguridad pública o de salud. Por ejemplo, las estadísticas de COVID hablan del país de origen, pero no sabemos si son turistas, residentes o naturalizados.

En estos días con el Censo 2020 se publicaron los datos de que 1.2 millones de personas censadas nacieron en el extranjero, de éstos 0.79 millones provienen de los Estados Unidos de América y 0.056 de Guatemala, países vecinos y que, por la dinámica que mantienen con México, podríamos decir que esta población es principalmente binacional. Poco más de 350 mil migrantes son de otras nacionalidades, pero nada más.

México es tan xenófobo que sólo el 1% de su población nació en el extranjero, mientras Canadá tiene el 20%, Estados Unidos el 15%, Costa Rica el 8% y Argentina el 5%, por decir países de América que están por encima del nuestro.

La violencia hacia los migrantes comienza desde el más mínimo rechazo, cuando somos omisos al trato diferenciado, cuando normalizamos que se les impida el acceso a servicios, cuando no acceden a la justicia, cuando no se les da una cama de hospital, cuando no acceden a vacunas, cuando pueden morir calcinados en una camioneta que ya había estado asegurada por una autoridad como pasó en Camargo hace unos días.

La xenofobia se muestra tanto en la indiferencia y la violencia como en la complicidad criminal.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @P_Mancebo

 

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