Opinión

Rincones felices en la Ciudad de México ¡rescatemos a los restaurantes!

Estos son los restaurantes con terraza en donde puedes disfrutar de una deliciosa comida en esta nueva normalidad.
viernes, 19 de febrero de 2021 · 10:20

Regularmente escribo sobre temas relacionados a música o lugares del mundo que los pueden hacer sonreír. Soy una chilanga que disfruta de esta Ciudad con  todas sus cosas buenas y malas. Una de mis favoritas es nuestra enorme oferta gastronómica, miles de empresarios de todos los tamaños han arriesgado durante años su patrimonio para construir espacios que solíamos disfrutar a diario como parte de nuestros momentos felices.

Desde alguna fonda para quienes comen cerca del trabajo a espectaculares recintos de culto a la comida y la cocina brotaron por toda la urbe mayormente durante los últimos 25 años. Y detrás de cada lugar hay sueños de personas que apuestan su talento y dinero, cansancio y preocupaciones para sostener cerca de 5.6 millones de empleos directos e indirectos a nivel nacional.

Cada vez que visitábamos un restaurante, sea cual fuere su tamaño, contribuíamos a mover esta cadena virtuosa de generación de empleos, compra de suministros a proveedores, pago de rentas e insumos, impuestos y otros servicios. En promedio los costos, gastos e impuestos de un negocio de alimentos representan el 80% de nuestra cuenta, lo que implica que de cada 100 pesos que consumimos, 80 pesos están comprometidos en la supervivencia del lugar.

¿Qué pasa cuando sólo operan al 30% de su capacidad? Nada, que claramente es casi imposible sostenerse.

No quiero seguir con números y temas tristes, así que si queremos hacer algo por esta industria que se calcula genera el 15.3% del PIB, visitemos las terrazas que con tanta ilusión han montado miles de lugares en esta Ciudad. Les dejo una lista de algunos de mis favoritos.

Santa Fé, Cascabel

En este lugar la terraza siempre ha existido, y es encantadora. La primera vez que lo visité fue una tarde espléndida, con la visita del chef Drew Deckman, y la luz que se filtraba en los ventanales alegraba las mesas. La chef Lula sabe como hacerte disfrutar sus creaciones, y sentirte en casa.

Su cocina es digna de ser llamada “la milpa hecha restaurante”. No se pierdan los sopecitos de lengua, la tártara de cecina y cierren con un brownie con mole.

La chef y su equipo estarán felices de recibirlos con todos los protocolos, tengan por seguro que una tarde en su terraza le regresará el alma al cuerpo.

*También pueden visitar a su primo hermano: Marea.

 

Roma, Broka Bistrot

Empecé a visitar este sitio por ahí de 2009 o 2010, cruzar por la cocina para salir al patio trasero y sentarte en cajas de cerveza era lo usual mientras te servían “tapas” sin parar hasta que decías basta.

Hoy el lugar ha madurado divinamente, y han hecho hasta lo imposible por sobrevivir a los embates de la contingencia (incluído adecuarse y abrir una especie de recaudo lindísimo). Extraño poder aparecer a las tantas de la noche en un martes, y saber que la cocina seguía abierta para cenar.

Ellos califican su cocina de honesta, yo disfruto de absolutamente todo lo que hay en la carta, y de su reconfortante patio trasero.

Polanco, Ivoire

Un clásico de esta ciudad, ya no sé ni cuántos años lleva de haber abierto. Lo confieso como uno de mis lugares favoritos. Las tardes con moules et frites, y una buena copa de vino blanco solían ser de esas que te saben a una chiqui vacación.

Una amiga muy querida y yo disfrutábamos de la terraza con vista al parque Lincoln a menudo, es un lugar al que le tengo gran cariño.

Para desayunar, comer o cenar, siempre es una gran opción. Del pan francés, al confit de pato, sin dejar de lado la tarta Tatin, les aseguro que van a sonreír al probar la cocina de este lugar.

Del Valle, La Parrillita

Cuando quiero un buen corte sin mayores pretensiones, y sin moverme mucho por la ciudad, esta es la elección.

La atención es siempre excelente, y el ambiente es totalmente casual y cómodo. Enclavado en la Del Valle, ha ido creciendo de a poco en los últimos años, y su esfuerzo se nota.

Términos de cocción correctos, papas al horno de rechupete, y  empanadas argentinas que van perfectas con una copa de vino. Sus espacios abiertos los esperan con todo el cuidado para asegurar la tranquilidad de todos.

Del Valle, Fonda 99.9

¿Cochinita pibil? Éste es el lugar. Siempre que platico con yucatecos que han visitado la ciudad reconocen que es un digno representante de su cocina.

Papatzules, tacos de cochinita o panuchos desfilan por todos lados. Visito este lugar desde que era una niña, y su sopa de lima siempre me reconforta el corazón.

Cuentan con un área de terraza, o entrega en el auto.

La lista de lugares que necesitan de nuestro apoyo es grande. Tal vez hay quienes como yo aún no se sienten del todo cómodos en los espacios donde dejamos de usar el cubrebocas; sin embargo, podemos seguir pidiendo a domicilio.

Nos urge mover a este sector, siempre hay formas de hacerlo: a domicilio, pick up o visitando sus terrazas y espacios al aire libre. Seamos considerados con otros comensales y con quienes nos atienden, y procuremos usar el tapabocas cuando no estemos consumiendo alimentos y permanezcamos en el lugar, esto también ayudará a mantener el semáforo en naranja y que éstos negocios y otros más abran en horarios más prolongados y no tengan que volver a cerrar sus puertas al público.

Si en algún momento de tu vida algún restaurante te regaló un momento de carcajadas con amigos, cenas con el amor de tu vida o domingos familiares de esos que empezaban en brunch y terminaban casi en cena, ayuda a estos lugares, para que cuando esto termine sigan ahí y no los tengamos que extrañar.

¡Animo a todos los meseros, cocineros, empresarios, proveedores y sector restaurantero!

¿Y a ustedes? ¿Qué lugar les trae buenos recuerdos? No dejen de recomendarle a sus amigos y familia que consuman ahí, y hagamos una cadena de ayuda.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @sylvanalm

 

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