Opinión

5 años de ser Amante del Buen Comer®

Cinco años de compartir con ustedes dos de mis más grandes pasiones, comer y escribir, pero ¿qué es el buen comer?
viernes, 19 de febrero de 2021 · 10:09

Amante del Buen Comer®

Cinco años, ciento treinta columnas, muchas horas en la mesa, otras tantas frente a la computadora, deliciosas pláticas, un sin número de sabores y muchos sentimientos bonitos, son lo que hoy me motiva a escribir estas líneas de agradecimiento a todos mis lectores.  Cinco años de compartir con ustedes dos de mis más grandes pasiones, comer y escribir. Cinco años de comilonas rodeadas de gente valiosísima, de risas, de llantos, de aventuras, de experiencias, de amor, de amor y de más amor. Y a lo largo de estos cinco años, además de mucho comer, he aprendido algunas cosas que hoy quiero compartirles.

El buen comer es un placer 

Encontrar nuevos sabores, reencontrar aquellos que nos son familiares, retomar aquellos que son nuestros predilectos o simplemente una buena combinación de ingredientes o platillos, son momentos mágicos, de plenitud y éxtasis que pueden llegar a generar emociones tan fuertes como aquellos generados por los placeres carnales. Comer no es solo una necesidad básica, es un deleite a la existencia.

El buen comer es agradecer a Dios 

Atrás de cada plato hay un sin número de bendiciones por las cuales estar agradecidos con el ser supremo en el que creamos. Desde la propia naturaleza que nos brinda las semillas y los animales; pasando por el arduo trabajo de agricultores y ganaderos; entendiendo toda la infraestructura y recursos humanos para el transporte, almacenamiento y cuidado de lo que comemos; deteniéndonos en las manos amorosas que preparan el platillo; de todos los empleos que genera la industria restaurantera; hasta llegar a la bendición de tener la salud para disfrutar nuestros alimentos. Toda esta única conjunción de bendiciones, para llegar al mágico bocado que acompañará nuestro momento.

El buen comer es vanagloriar tradiciones y cultura

Además de todo lo que hemos dicho que hay detrás de cada plato, en muchas ocasiones también encontramos años ¡Siglos! de conocimiento, de tradición, de amor, de recetas que fueron pasando de generación en generación, con el único objetivo de disfrutar el momento de degustar los alimentos. En cada bocado nos comemos culturas, en cada probada nos deleitamos de países.

Alrededor de la mesa se pueden generar los sentimientos más profundos del ser humano. En la mesa he llorado de emoción mis alegrías, pero también he llorado con fuerza mis tristezas; en la mesa he brindado por los éxitos, pero también me he comido mis fracasos; en la mesa he desarrollado grandes proyectos de mi vida, pero también he cerrado ilusiones; en la mesa, he iniciado grandes sueños, pero también he visto sueños rotos. La mesa es, sin duda alguna, un espacio vital en mi vida en el que muchas de mis experiencias han tenido lugar. ¡Brindo por más mesas que me permitan seguir creciendo como persona y disfrutando este manjar llamado vida!

En la mesa se afianzan amistades, se consolidan familias y se disfruta el amor. Sin duda alguna esta es de las cosas más bonitas que tiene la experiencia del buen comer. Esas horas mágicas en las que con el vaivén de los platillos y el sonar de las copas, los sentimientos se entrelazan forjando lazos únicos, inquebrantables, capaces de cambiar la vida de cualquiera. Familia, amigos y amores han llegado a mi vida gracias al buen comer.

El buen comer no es un tema de expertos 

En mi caso, no tengo conocimientos gastronómicos ni cocino tanto como muchos piensan, sin embargo, esto no hace que no sea una amante del buen comer®. Para mí, el buen comer es un tema de deleitar el estómago, el alma y el corazón al mismo tiempo. Comer rico, comer placentero, son calificativos que busco cada momento que me siento a la mesa.

 

El buen comer no está limitado a los manteles largos

Un buen plato puede aparecer en cualquier lugar del mundo. Desde una esquina con unos tacos espectaculares, algún mercado local con los manjares lugareños, una fonda con sazón y tradición, un local familiar con recetas secretas únicas o los restaurantes galardonados por Michelín®, todos ellos pueden ofrecernos un sin número de opciones capaces de deleitarnos, literalmente, hasta el tuétano.

México es mi destino favorito para el buen comer 

Pudiendo pecar de nacionalista, he tenido la bendición de comer en muchos países del mundo, y si bien hay varios de ellos que tienen una gastronomía impresionante, la variedad, calidad, cantidad y versatilidad de la comida mexicana es única. Como país, pero también como regiones, como Estados e incluso como municipios, en México nos comemos todo en todas las presentaciones posibles. Plantas, raíces, flores, frutos, especias, insectos y animales de todos tamaños y orígenes (y de ellos todo lo que sea comestible) entran al plato mexicano con felicidad y garbo para deleitarnos al unísono. De verdad que, como México, no hay dos.

Podría seguir escribiendo sobre mi amor por el buen comer y las bondades que esto ha traído a mi vida, sin embargo, el espacio es limitado. Pero no cerraré estas líneas sin antes reiterarles mi más SINCERO AGRADECIMIENTO a quienes han acompañado este andar de glotonería, sabor y sazón, esperando que la vida me permita seguir haciéndolo por muchos, muchos años más. GRACIAS TOTALES.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @adelbuencomer

Amante del Buen Comer®

 

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