Opinión

Lozoya, Mendoza, Levy y Pandora

El subproducto más grave del encontronazo Mendoza-Levy es la normalización de la violencia que se sufre por parte de comunicadores, periodistas y articulistas.
martes, 9 de noviembre de 2021 · 09:15

"Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda".
-Martin Luther King

No sé ustedes, querid@s lector@s, pero, desde mi punto de vista, uno de los temas que más han acaparado la atención de los mexicanos en las últimas dos semanas es el caso del ex director de PEMEX, Emilio Lozoya, a quién le fue impuesta la prisión preventiva  tras la divulgación de unas fotos de él cenando en el restaurante Hunan por la periodista Lourdes Mendoza, lo que provocó un cambio en la forma en que la Fiscalía trataba al “testigo protegido” favorito del actual gobierno.

Todo esto ha sido repasado una y otra vez en artículos, redes sociales o programas informativos y de análisis. Sin embargo, se ha escapado un tema trascendental en todo esto, del que casi no se ha hablado y es que, durante el transcurso de este episodio, se generó un ambiente de linchamiento contra la periodista  generado en  gran  parte por el ex funcionario y ahora emprendedor/figura de redes sociales Simón Levy-Dabbah, quién etiquetó  en sus mensajes de tuiter a Mendoza como “calumniadora profesional”, mientras cuestionaba la autenticidad de las imágenes que dio a conocer, al tiempo que ofrecía una recompensa de $500 usd por comprobar que la comunicadora no era la autora de las fotos.

Hasta aquí todo parecería un pleito entre personas privadas y, de hecho, Levy así lo manejó. Un tema entre él y Mendoza, pero la mera recompensa y sus múltiples tuits sobre el tema demuestran su ignorante irresponsabilidad y desdén de la situación que los periodistas y medios de comunicación viven en México, más allá de la coyuntura del pelito.

Y es que la situación de extrema violencia en la que se realiza la labor periodística a lo largo y ancho de la república mexicana no necesita que un personaje público, cuya cuenta es seguida por 163 mil personas, use su influencia para “matar al mensajero” como hizo.

La recompensa ofrecida por Simón Levy es que una simple querella personal, se transforma en  una caja de Pandora que, al abrirla, afecta a periodistas y comunicadores de nuestro país, en especial a las mujeres. Con esto en mente decidí recurrir a expertos en el tema.

De acuerdo con Javier Martín Reyes, profesor del CIDE y autor del libro Reforma en Materia de Justicia Cotidiana (2018), la recompensa ofrecida por corroborar la información y origen de las imágenes no puede, en principio, considerarse una violación a derechos, aunque las declaraciones sobre la periodista pueden contener elementos que lleve a una acción civil y una exigencia de reparación por parte de Mendoza, ya que pueden afectar su nombre y honor. Martín Reyes explica que existe una “una dimensión ética, no tanto jurídica. Levy es una figura pública y ha desempeñado cargos, su alcance en redes es importante y es simpatizante de un movimiento político que se encuentra actualmente en el gobierno. Es una persona con relevancia e impacto mayores que los que tiene una persona común y corriente y hay que hacerse cargo”.

Por su parte, cuando hablé con Pedro Cárdenas, Coordinador de Protección de Artículo 19 para México y el Caribe, coincidió en que, a pesar de no haber cometido ningún ataque a los derechos humanos de la periodista, Levy-Dabbah contribuye con este tipo de acciones a poner en riesgo a las mujeres periodistas de nuestro país.

“Como tal no hay ninguna aplicabilidad de la ley, no está prohibido, cuando una persona privada decida hacer este tipo de cosas como ofrecer dinero a cambio de obtener información” explicó, aunque luego abundó en las consecuencias que una recompensa así puede acarrear a los comunicadores, especialmente a las mujeres, por el ambiente de linchamiento que generan.

“El uso así de las redes sociales debe ser analizado, particularmente por parte de personas que tienen proyección pública, si hay que analizarlo en el contexto de un país en el que se agrede a la prensa cada 12 horas”. Lo anterior durante el primer semestre de 2021, de acuerdo con el conteo publicado por Artículo 19[1] el 24 de agosto pasado.

“Lo que más nos preocupa aquí es que, figuras públicas de cierta relevancia, estén desviando el tema del mensaje al mensajero, esta situación se ha visto en varias ocasiones. Se ha visto desde las autoridades y este caso resalta porque se trata de una persona privada en este momento”.

De acuerdo con Cárdenas Casillas, las redes sociales desvían la atención “se dejó de hablar de Odebrecht, se dejó de hablar de Lozoya y el debate se centró en la periodista, en anular al mensajero, ya no en un debate democrático sobre la situación del caso Lozoya y en el caso Odebrecht y en cambio se centro en si las fotografías eran autoría o no de la periodista”.

Sobre esto, Javier Martín Reyes consideró que este tipo de acciones afecta de forma directa la labor periodística. “(Mendoza) Es una periodista que ejerce el oficio, tiene fuentes y busca la protección de las mismas. Finalmente, esto constituye uno de los principales ejes que permiten ejercer de forma efectiva su actividad”, “(Levy) es un político y figura pública. Desde el punto de vista ético es francamente irresponsable impulsar este tipo de acciones”.

Para concluir Martín Reyes cuestionó el argumento del exsubsecretario, según el cual solo quería saber la autoría de las fotos, “¿Cuál es la relevancia de que la periodista sea la autora de todas las imágenes, de tres, de una o cuatro?, ¿queremos empezar a perseguir a los periodistas?  Lo que atestiguamos en este caso fue una campaña orquestada, ataques generalizados”.

Por su parte, Cárdenas explicó finalmente que las mujeres periodistas de diversos medios han sufrido constantes acosos y amenazas, en especial a través de redes sociales, por lo que el contenido de los tuits de Simón Levy puede exacerbar estas actitudes y son poco responsables.

Para el que escribe, el subproducto más grave del encontronazo Mendoza-Levy es la normalización de la violencia que se sufre por parte de comunicadores, periodistas y articulistas. Una normalización que permite a una figura pública (el presidente, un empresario, un diputado, etc.) atacarnos y denostarnos, más allá de lo que una democracia sana debe permitir y que nada ocurra.

Que personas que conocen el delicado balance de la vida pública, como Simón Levy, no hagan el esfuerzo de entender la situación crítica en que viven y trabajan los comunicadores a la que se abona fomentando linchamientos es sumamente preocupante. La libertad de prensa y de información son pilares deocráticos que no se pueden someter a los enojos y bilis de rivalidades personales. De lo contrario solo se abre una caja de pandora para perjuicio de todos.

#InterpretePolitco

[1][1] https://articulo19.org/informe-semestral-2021/

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @HigueraB

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