En política, las urgencias son las prioridades. Desgraciadamente, eso es parte de la razón por la que los países pobres siguen siendo pobres y viceversa, sin importar la geometría política del momento.
Seguramente, si nos detuviéramos a pensar en la forma idónea de distribuir las inversiones de un país, encontraríamos opiniones distintas que variarían, no sólo en función de las necesidades específicas del país en cuestión, sino también de las prioridades y objetivos perseguidos por los proyectos políticos del gobierno en turno. Las economías avanzadas rigen su toma de decisiones por circunstancias radicalmente distintas a las de aquellas que se encuentran en vías de desarrollo. Mientras que los países más desarrollados (como Estados Unidos y China) tienen grandes inversiones en investigación y desarrollo, en América Latina y el Caribe se destina en ello, en promedio, menos del 1% de su PIB. Sin embargo, en estos días, Haití tomó ciertas decisiones que vale la pena analizar.
Haití, que es un país que durante toda su historia se ha enfrentado a numerosos retos de gobernanza –como la imposible deuda que adquirió con Francia tras consumarse su independencia, que condicionó de forma definitiva su desarrollo; como el reciente asesinato de su presidente, Jovenel Moïse; o simplemente, como el terrible panorama de ser calificado como el país más pobre de Latinoamérica-, acaba de recibir del Banco Interamericano de Desarrollo, la aprobación de un financiamiento de 65 millones de dólares para la expansión de su Parque Industrial de Caracol. Resulta interesante que un país con tantas necesidades, considere precisamente, en su Programa de Infraestructura Productiva, que su prioridad sea el desarrollo de su parque industrial. Y con justa razón. Haití ha entendido, que, tanto para solventar los pagos de dicho financiamiento, como para solucionar las múltiples necesidades del país, debe establecer estrategias que produzcan beneficios a largo plazo. La expansión del Caracol traerá, por añadidura, más empleos y mejor pagados, más inversiones y un mayor crecimiento industrial, que se reflejará positivamente en el desarrollo económico de su país.







