Opinión

Palmira, cuando al correr se va tu discapacidad

Palmira encontró el gusto de correr a pesar de las voces que le decían que no podía correr porque es ciega y ella demostró que a los que les faltó visión fue a los que dudaron.
domingo, 3 de octubre de 2021 · 17:11

Pisando Fuerte
El corredor recreativo y su mundo

“Correr es mi pasión y no tengo palabras para describirlo” nos dice Palmira, corredora ciega, que en realidad sí tiene palabras para decirnos lo que para ella significa correr; juzguen ustedes: “cuando corro me siento libre, me siento plena al sentir el aire e ir descubriendo los olores, cuando corro hasta se me olvida que tengo una discapacidad”, a mí me parece que nos dice exactamente lo que es correr: sentirse libre.

Palmira encontró el gusto de correr a pesar de las voces que le decían que no podía correr porque es ciega y ella demostró que a los que les faltó visión fue a los que dudaron. De la mano de su hermana como guía, Palmira empezó a correr y así termino sus primeros 5K, ese día “lloraba en la meta y sabía que ahí, corriendo, soy igual que todos porque lo puedo hacer”, después de esa carrera encontró al equipo de Los Halcones, corredores ciegos y su vida cambio.

Palmira tiene ángeles que la acompañan al correr, muchos, pero hay dos con las que junto a ellas voló al pódium en el maratón de la Ciudad de México de 2019; Andrea y Grace son algo más que los ojos de Palmira al correr, aunque ellas modestamente dicen que solo son eso, pero la conexión que logran rebasa por mucho nada más el sentido de la vista, ellas nos cuentan cómo lo han vivido.

En palabras de Grace, ser guía de una persona como Palmira con discapacidad visual es “toda la diferencia, cuando corres guiando a otra persona desde el principio entiendes que no es tu carrera y no se trata de ti, ni chance tienes de cansarte porque estás pendiente de las necesidades de la otra persona y de que se encuentre bien… es como si no corrieras tú”.

Andrea coincide. Dicho con su voz: “el poder de la mente es sorprendente porque bloquea tu esfuerzo, cualquier molestia que sientes normalmente cuando corres sola al ser guía se evapora, no sientes el cansancio ni la pesadez de los músculos, pienso en la persona que voy guiando y le comparto lo que veo, es como si fuera alguien mirándose al espejo y yo soy ese espejo”.

Y Palmira nos completa este rompecabezas al asegurar:“veo a mis guías como una parte de mí, la conexión es tal que pareciera que soy yo, que es una extensión mía y por eso confío plenamente en quien me guía”.

Este trinomio que forman Palmira, Andrea y Grace, se enteró que hizo pódium en el maratón de la Ciudad de México en 2019 al llegar a la meta. La casualidad estuvo de su parte, no para ganar, sino para enterarse juntas que Palmira ese día estuvo entre las tres primeras mujeres de su categoría en esos 42.2K. La fortuna jugó a su favor porque Andrea entró de guía en el kilómetro 21 al relevo de Grace, que en esa ocasión decidió seguir corriendo con Palmira y con Andrea el maratón completo; por eso llegaron las tres juntas a la meta en donde les dijeron que pasaran a la zona VIP, no entendían por qué, era porque tenían un sitio en donde pocos lo ganan.

Cuando entendieron qué pasaba, el llanto fue la salida de una explosión natural para las tres; Grace lo narra de manera impecable al decir que si bien fue una súper sorpresa ya que “correr un maratón es algo emocionalmente grande y guiando a alguien lo es mucho más y más en mi caso, porque es Palmira la que nos lleva al pódium, yo nunca tendría la oportunidad de hacer pódium en un maratón de la Ciudad de México y aquí es Palmira la que nos lleva a cruzar la meta”.

Palmira lleva seis maratones y ya está preparando el séptimo, si bien a diferencia de Andrea y Grace no ha corrido en la montaña, sí ha corrido en el Puerto de Veracruz y como ella misma dice, “si bien no puedo ver los paisajes la sensación de correr ahí es diferente”, por ello tiene anotado entre sus propósitos correr en otro país, con la determinación que tiene de vencer hasta lo que no ve, seguro un día nos estará compartiendo sus anécdotas de esa carrera en otro país, en otras calles pero serán los mimos 42.2K que tendrá que correr, los que hará con el mismo corazón.

Grace y Andrea son corredoras que cada una suma miles de kilómetros de entreno y de maratones, ellas seguirán corriendo, lo que todos sabemos qué implica, pero lo que no sabemos es el esfuerzo de entrenar además con Palmira y otros corredores ciegos de los Halcones, a los que les puede faltar la vista, pero les sobran alas en los pies para correr kilómetros y más kilómetros.

Para ver

“Vivir sin parar”. Es una película que nos enseña que la vida del corredor se acaba cuando nos damos por vencidos. El director Kilian Riedhof nos narra la historia del personaje Paul Averhoff, que es una leyenda como corredor de maratón y sus días de gloria como corredor están en la gaveta del archivo, pero con más de 70 años y en compañía Margot, su esposa, desde un encierro para mayores prepara su regreso a correr un maratón, no te la pierdas, yo la vi en Amazon Prime.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @gdlpedro

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