Opinión

Certezas y preguntas de 2021

Lo más importante de todo será el comportamiento de las personas una vez que puedan, ahora sí, normalizar su vida y su relación con los otros.
martes, 5 de enero de 2021 · 19:03

Twitter: @AnaCecilia_Rdz

El 2021 será el año en que el mundo se vacune contra el COVID-19. La afirmación sería una redundancia si no fuera porque hay numerosas voces (individuales y colectivas) que iniciaron el año como si eso (la vacunación) no fuera ya un hecho de realización eventual y progresiva, pero un hecho cierto, quizás el más cierto con el que puede contar el mundo para este nuevo ciclo.

Específicamente, es previsible que tanto los mercados bursátiles como los grandes capitales de la industria, ya hayan proyectado sus estrategias de inversión (o de especulación, o de hibernación) para este año, basados precisamente en la certeza, de líneas generales, de que la vacuna existe y los países accederán a ella, si bien unos antes que otros, y unos de forma más aseada y transparente que otros.

Quizás por eso Paul Krugman, Premio Nobel de Economía y pesimista de antología, ha declarado que la recuperación económica de Estados Unidos será más pronunciada y más duradera que la contemplada por la comunidad financiera. Es autor sabe que cada que una nueva persona se vacune, el mundo entero estará un poco más cerca, material y políticamente, de la superación definitiva de la crisis sanitaria; esto último, a pesar de que el COVID-19 pueda quedarse entre nosotros como una enfermedad estacional, pero ya con vacuna y tratamiento, y por ende, como parte del catálogo numeroso de enfermedades respiratorias con las que la humanidad lidiará con ayuda de la ciencia médica, esperemos, cada vez con mejores resultados.

A diferencia de los vaivenes de la Bolsa de Valores de 2020, que reaccionaban de forma extremista (como siempre) con cada rumor sobre el desarrollo de la vacuna o sobre sus efectos secundarios, ahora la mirada está puesta en las posibles calendarizaciones por país y ciudad, para prever el rebote del sector terciario y, muy especialmente, la reapertura de los giros que dependen de la interacción social masiva, como los eventos deportivos en vivo, los espectáculos y el turismo en general.

Probablemente habrá nuevas inversiones, y nuevas empresas de grandes capitales que duplicaron su fortuna o la triplicaron durante la pandemia, puesto que muchas de las corporaciones tradicionales se fueron a la quiebra, o están en una situación financiera que bien equivale a ella. Así, no nos sorprenda que las grandes empresas de plataformas digitales o de logística de envíos, extiendan su cobertura para entrar al negocio de la operación turística, hospitalaria o restaurantera, por el solo hecho de que ese mercado ya está desierto de oferentes y solo ellos tienen el dinero necesario para reactivarlo.

Lo más importante de todo, sin embargo, será el comportamiento de las personas una vez que puedan, ahora sí, normalizar su vida y su relación con los otros. No sería de extrañar que la generación que pasó por esta contingencia en sus años centrales de formación de la personalidad, quiera viajar más que las generaciones anteriores, y busque clases presenciales a como dé lugar, luego de haber estado en confinamiento físico y escolar. El resto de nosotros, también veremos bajo una luz más gratificante la libertad de movilidad y afecto que antes dimos por sentada.

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