Opinión

El siglo de los payasos

Los disturbios en el Capitolio del 6 de enero de 2021 nos deja ver que la distopía que viven en la serie 'Years and Years' es una posibilidad.
miércoles, 20 de enero de 2021 · 15:38

Twitter: @GNava1980

El 6 de enero pasado ocurrieron eventos impensables. Nunca cruzó por nuestra mente presenciar una protesta violenta que, en un escenario extremo, pusiera en entredicho la Seguridad del país más poderoso del mundo.

Estados Unidos es un país de símbolos que representan su identidad nacional, sus principios como país, quienes son como norteamericanos. Son un pueblo de un profundo nacionalismo. Se identifican no solo con el presente de su realidad, sino con el pasado que dio forma a este presente. El Capitolio es el símbolo de la representación, del consenso, del dialogo, de la civilidad del pueblo norteamericano. Es símbolo de sus fundamentos democráticos, es símbolo de la libertad. El ataque al Capitolio no fue a un edificio, fue a la mismísima democracia.

Estados unidos vive desde el inicio de su historia problemas estructurales profundos que no han logrado sanar; heridas sociales como el racismo, la discriminación y la desigualdad económica, pero el pueblo norteamericano es por ideología una sola nación. Es una nación fuerte ante el mundo por su capacidad de unirse. La Identidad Nacional es un elemento fundamental para la Seguridad. Hasta antes de la administración Trump los norteamericanos hacían uso de esta capacidad cuando se ha visto en riesgo.

Los disturbios en Estados Unidos no son eventos excepcionales 

En Wikipedia se puede encontrar una detallada cronología de ellos desde el siglo XVIII hasta los disturbios del 6 de enero 2021. Los motivos son diversos, incluidos las protestas contra el mismo gobierno, contra acciones implementadas que se consideraron perjudiciales. En ningún caso habían ocurrido por un fraude electoral. Su sistema electoral, el incuestionable derecho a elegir a sus gobernantes y respetar los resultados, constituye la esencia misma de su democracia que a su vez es el pilar fundamental de la Seguridad y Defensa norteamericana.

El 6 de enero trastocó los fundamentos democráticos, pero sin duda, la verdadera amenaza es que fueron provocados por acción del responsable de vigilarlos: el Presidente de Estados Unidos. Dado que la sociedad norteamericana se rige por su simbología, la transgresión cometida por Donald Trump merece un castigo ejemplar, contundente y definitivo. Serviría para que nadie se atreva a trastocar nuevamente los cimientos de la nación norteamericana. El juicio político será, probablemente, la punta del iceberg de la ejemplaridad.

Mientras escribía estas líneas recordé la miniserie Years and Years que se lanzó por la BBC y HBO en mayo 2019, antes de que tuviéramos noticia alguna del COVID.  La encontré fascinante porque plantea una distopia que inicia en el 2019 y que se desenvuelve apelando a lo más negativo de la humanidad causando su propia alienación. La distopia inicia con una crisis económica de impacto mundial y el desarrollo del internet de las cosas que provoca una grave problemática de ciberdefensa. Un sistema económico y político hipervinculado donde lo que ocurre en un país arrastra al mundo entero. Se producen conflictos internacionales y proliferación de armas de destrucción masiva (nucleares y biológicas). Todo enmarcado en el surgimiento de políticos populistas tanto de extrema derecha como de extrema izquierda. Una sociedad radicalizada en torno a estos líderes populistas demasiado cercana a nuestra realidad. A todo este escenario se le suma una pandemia por un virus mortal de vías respiratorias

La distopía avanza 

Los países luchan por desvincular sus economías. Se tornan al interior, cierran fronteras a cualquier tipo de cooperación internacional. Las medidas autoritarias en contra de los valores de autoexpresión mantienen el control social y alimentan el populismo, de derecha o de izquierda. Regresan los guetos basados en ideologías radicales de segregación de criminales, migrantes y enfermos. Hay una pandemia en curso que se agrava por la migración causada por los gobiernos autoritarios, pero también por el cambio climático.

Toda la distopia se observa desde los ojos de la familia Lyons, que es como cualquiera otra, con sueños y aspiraciones, con creencias e ideologías, con emociones y sentimientos que dan forma a sus proyecciones sobre la clase política. Rescaté un momento clave; una reunión familiar luego de múltiples vicisitudes. La matriarca, que vio el nacimiento de Siglo XXI, apunta: “Este siglo ha sido difícil, mas de lo que imaginé… ¡Diez mil días! En un abrir y cerrar de ojos…Hace diez mil días estaba en esta casa y pensé: aquí estamos, lo logramos. ¡Muy bien occidente, lo logramos! - que idiota… No vi todos los payasos y monstruos que se acercaban cayéndose unos encima de otros. ¡Que circo! Fue todo lo que hizo falta. Diez mil días”. En este momento, dirigiéndose a sus nietos y bisnietos, les deja ver con claridad que han alcanzado ese destino imposible de vivir por la apatía, por la ingenuidad, por creer en esos payasos.

Llevamos 7 mil 300 días recorridos desde el inicio del milenio y aún estamos a la expectativa y sin actuar. Los disturbios en el Capitolio del 6 de enero de 2021 nos deja ver que la distopia que viven los Lyons es una posibilidad. El 2021 es el momento dentro del periodo de 10 mil días en el que tenemos que preguntarnos que futuro queremos construir, uno mejor para la humanidad o uno de represión y radicalismos que nos polaricen y nos dejen indefensos ante estos y nuevos payasos.

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