Opinión

Jóvenes en Morena ¿de la televisión a la dirigencia?

lunes, 7 de septiembre de 2020 · 09:30

Twitter: @avelazquezy

Cuando hay transiciones en el poder político de la magnitud de la que tuvo lugar hace un par de años en México, expectativas de cambio se despiertan en todos los sectores de la sociedad. Ejemplos de movilización que responden a esa dinámica se han podido observar en las calles y en las universidades, jóvenes en busca de terminar con la violencia de género sistemática, de poner un alto al abuso policial o, incluso, de democratizar sus centros de estudio (sin descartar que otros grupos, no tan jóvenes, aprovechan ese impulso para buscar un reacomodo de sus propias posiciones). 

En este momento, el ejemplo más interesante de esa expectativa son los jóvenes que participaron alguna vez como asesores o promotores del discurso afín a la Cuarta Transformación y hoy quieren dirigir el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el principal partido político del país en este momento. No se conformaron con el ambiguo y dudoso concepto de “política joven” que formaba parte de los usos del régimen anterior, representando por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN). 

Los perfiles jóvenes del hoy grupo gobernante no se replegaron a un papel secundario, bajo la sombra de otros; no parecen tener un respeto irrestricto por las jerarquías ni se ven dispuestos a esperar su momento por décadas.

El problema, de cara a la militancia, es que lo que los catapultó a la posibilidad de ganar la encuesta que habrá decidir el futuro de Morena, fue su aparición en la televisión, en particular en Televisa.

Tanto sobre Gibrán Ramírez Reyes, aspirante a la Dirigencia Nacional, como sobre Antonio Attolini Murra, aspirante a la Secretaría General (cada cual por su lado, cabe aclarar), pesa una sombra. Ambos se hicieron muy conocidos entre la ciudadanía gracias a su participación como comentaristas en la empresa que representó diversas afrentas para el movimiento lopezobradorista en el pasado. 

Lo anterior no resta méritos a dichos personajes, ambos son politólogos de formación, con habilidad innegable para lo discursivo. Gibrán Ramírez, en particular, tiene una carrera académica sólida y presume ser el único con una propuesta programática para Morena en este punto de la contienda. El problema con sus compañeros de partido empezó cuando pasó de ser una figura mediática útil para la causa a aspirante a dirigir las riendas de la institución política. 

El domingo 6 de septiembre se llevó a cabo una asamblea/transmisión en vivo organizada por el Comité Ejecutivo Nacional de Morena en el que, de manera parcial, se mencionó con nombre y apellido a Gibrán Ramírez como un fenómeno de popularidad preocupante de cara al método de elección de la dirigencia. Se consideró que dicho personaje, en lugar de hacer trabajo desde las bases, quería dar un salto desde la televisión al cargo más alto del partido. 

Lo cierto es que Gibrán Ramírez viene de la escuela que llevó a Podemos a la vicepresidencia del Estado español. Juan Carlos Monedero, exsecretario de Proceso Constituyente y Programa de dicha organización, sostenía desde años atrás que en la actualidad los revolucionarios tienen que ir a los estudios de televisión a conquistar esos espacios. Por si fuese poco, Ramírez ha iniciado una gira por todo el país en el que se nota el apoyo genuino de una parte de las bases del partido. 

En los últimos días se ha manejado el nombre de la también joven Senadora Citlalli Hernández Mora, como aspirante a la Secretaría General de Morena. La Senadora cuenta con el respaldo de la actual dirigencia, un numeroso espectro de conocidos militantes y simpatía entre las bases. Sea cual sea el resultado, ojalá ganen los jóvenes, el experimento vale la pena en sí mismo. 

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