Opinión

Chiapas duele

jueves, 30 de julio de 2020 · 19:09

Twitter: @CLopezKramsky

Chiapas nunca se ha caracterizado por ser una tierra de progreso, por el contrario, ha concentrado rezago social, pobreza, marginación, aislamiento, impunidad, falta de Estado de Derecho, control corporativo gubernamental, escasa o nula oposición política al proyecto de gobierno en turno, deplorables índices de desarrollo humano, depredación ambiental, entre otros graves problemas. No hay estudio serio que analice la realidad de nuestro país en el que Chiapas no aparezca en los últimos lugares. Se mida lo que se mida, Chiapas nunca sale bien librado.

Nos acostumbramos, durante muchos años, a ver a Chiapas sumido en la más indignante pobreza. De acuerdo con las últimas cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2018, en Chiapas, 76.4% de la población, es decir, 4 millones 174 mil personas, estaba en situación de pobreza. 10 años antes, esa población era el 77%, es decir, 3 millones 682 mil, lo que muestra que, en esa joya del sureste, la pobreza no solo no disminuyó en términos reales, sino que, en 10 años, casi medio millón de personas se volvieron pobres. En Chiapas, en 2018, solo 6% de la población (329 mil personas) eran considerada como no pobre y no vulnerable. La desigualdad en el Estado es simple y sencillamente inadmisible.

Si lo comparamos con Querétaro, un estado pequeño territorialmente, pero que ha hecho las cosas bastante mejor, la diferencia es abismal. En Querétaro, la población en pobreza pasó de 35.2% en 2008 a 27.6% en 2018, pero no solo disminuyó el porcentaje de pobres, sino que absorbió bien el crecimiento poblacional, pues en 2008 había 629 mil personas en pobreza, mientras que en 2018 había bajado a 579 mil. Por otro lado, en Querétaro, el 28.1% (589 mil personas) era considerada no pobre y no vulnerable hace dos años.

Querétaro no tiene la riqueza natural de Chiapas; Querétaro no tiene playas, no tiene frontera física con otro país, no tiene ríos caudalosos, ni selvas profundas, tampoco tiene grandes extensiones de tierra cultivable, no tiene las lluvias que hay en el estado del sureste y, por si fuera poco, tampoco tiene la extensión de Chiapas. El territorio de Querétaro cabe seis veces en el de Chiapas. Un solo municipio chiapaneco, Ocosingo, es casi tan extenso como todo el Estado de Querétaro. Y aun así, Chiapas está sumido en la pobreza y Querétaro se sigue consolidando como un polo de desarrollo, no solo a nivel nacional, sino a nivel Latinoamérica.

Educación, seguridad jurídica, Estado de Derecho, promoción de la inversión privada, inversión en tecnología y ciencia, así como gobiernos que propician transparencia, atención a las necesidades que generan desigualdad, que evitan endeudamientos sin sentido y que aprovechan de manera racional sus recursos presupuestales, son algunas de las grandes diferencias entre el modelo exitoso de Querétaro y el fracaso gubernamental, laboral, económico y social en Chiapas.

Para muestra un botón: en las últimas semanas, Chiapas ha aparecido en los titulares nacionales por sendos escándalos que destruyen la confianza en la entidad. El viacrucis inició cuando la hija del gobernador Rutilio Escandón y su ex marido se enfrascaron en una disputa familiar (él quería ver a su hijo y no se lo permitieron) que terminó con un escolta de la hija del gobernador disparándole al ex esposo en pleno Parque Central de Tuxtla Gutiérrez, frente a Palacio de Gobierno.

Por otro lado, Dylan, un bebé de tres años desapareció sin dejar rastro y las autoridades no tuvieron gran avance hasta que la mamá del menor se manifestó frente a Palacio Nacional. De inmediato, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chiapas “desmanteló” una red de trata localizada en San Cristóbal de Las Casas, lo que desató acusaciones sobre fabricación de culpables; curiosamente, uno de los detenidos Adolfo Gómez Gómez, falleció mientras estaba detenido.

Finalmente, un político, expresidente municipal y exdiputado fallece de COVID-19 en un hospital del ISSTECH (el equivalente al ISSSTE en el Gobierno de Chiapas) y, en consecuencia, detienen a uno de los médicos que lo atendieron, por supuestamente haber pedido a los familiares insumos para atenderlo, pues de acuerdo con testimonios que se han publicado, en el hospital no había material ni medicinas. Esto desató una serie de marchas y protestas de los médicos en la entidad que ya ha alcanzado titulares nacionales.

¿Se puede generar progreso económico en una entidad que no parece tener planeación y en el que guardias de la familia del gobernador balean personas en pleno centro de la capital? ¿Se puede tener justicia si la autoridad permite que un bebé de tres años desaparezca sin hacer nada hasta que la noticia es relevante a nivel nacional? ¿Se puede garantizar el derecho a la salud con hospitales sin insumos y con los médicos en las calles protestando, en lugar de estar en los hospitales atendiendo y con los recursos necesarios para ello? Chiapas duele, siempre ha dolido, pero hoy hay que seguirle la pista, porque la descomposición social puede alcanzar niveles aún peores.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.