Opinión

Testigo a modo

domingo, 26 de julio de 2020 · 20:29

Twitter: @Hector_Esca

Emilio Lozoya hará todo lo que tenga que hacer para evitar la prisión, dirá aquello que al gobierno le convenga y señalará a los enemigos políticos de la llamada cuarta transformación. Sin embargo, si las investigaciones se realizan de manera eficaz y apegadas a derecho el resultado será positivo, nadie puede dejar de señalar que el gobierno de Enrique Peña Nieto estuvo plagado de corrupción.

Uno de los problemas más graves que ha vivido nuestro país cada sexenio, es el de la justicia a modo, aquel en donde los corruptos solo están en un lado y no en todos los grupos de poder. Sabemos que hay corrupción en el PRI y en el PAN, sin duda, pero también sabemos que hay corrupción en Morena, en el Partido Verde o en el PT, eso tampoco está a discusión.

Nadie defiende la corrupción de Emilio Lozoya al frente de Pemex. Hay que celebrar que se hagan señalamientos a los políticos corruptos, a todos. Si esto fuera el inicio real para terminar contra la corrupción no habría mas que aplaudir, pero no podemos engañarnos, esto es mas revancha política que combate auténtico contra la corrupción.

El combate real contra la corrupción pasa también por Manuel Bartlett, Jaime Bonilla, Napoleón Gómez Urrutia o Miguel Barbosa, entre muchos otros. Mientras el gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador no haga un esfuerzo real de combate a la corrupción, con auténtica crítica interna y revisión a la actuación de muchos de los integrantes de su propio partido, no será transformación. 

Hoy Emilio Lozoya ni siquiera ha pisado la cárcel, nadie piensa que en verdad tenga una emergencia de salud y que por ello está en el hospital. Solo los ingenuos o aquellos que no quieren ver más allá de la realidad están conformes con que un corrupto pueda evitar la justicia y la cárcel por un acuerdo con el gobierno en turno.

El destino de las investigaciones de ex titular de Petróleos Mexicanos es aun incierto, mucho tendrá que probarse. Sus dichos, en medio de sus circunstancias, no puede tomarse como una prueba, para ellos debe haber una investigación y al finalizar, acusaciones contra quienes se les comprueben actos de sobornos o desviación de recursos.  

El coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal ha dicho que es solo la punta del iceberg, en relación a los sobornos que se dieron con la aprobación de otras reformas en el sexenio anterior, aquellos culpables que paguen, no debe de haber marcha atrás. Sin embargo, el senador Monreal no puede olvidar que hay mucho que señalar en su partido y con el cambio de colores no se lavan las culpas pasadas, menos presentes.

El presidente López Obrador ha realizado una campaña muy extensa para desmarcarse de los corruptos del país, el como persona podría estar alejado de esa imagen, difícilmente alguien podría verlo como corrupto. Pero va más allá, más allá de Emilio Lozoya y aquellos legisladores que aceptaron sobornos, para por todos y no por unos cuantos. Si AMLO quiere hacer historia, tiene que hacer más que defender a los suyos y atacar a los otros, porque hoy parece más de lo mismo, solo que con los jugadores en distintas posiciones. 

Lozoya es, hasta ahora, un testigo a modo. Uno que dirá lo que tenga que decir para salvarse, si no pisa la cárcel será una señal pésima, pues una vez más veremos un acuerdo en lo oscurito para atacar a unos y beneficiar a otros. 

 

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