Opinión

La cordura de un loco, el empuje de un vasco

miércoles, 22 de julio de 2020 · 09:28

Twitter: @JLUIS_CUEVAS


Resulta revelador la forma en que tipos como Marcelo Bielsa y Javier Aguirre se ganan a su gente, sentencian en la prensa y disponen en el campo. Ambos, con realidades diferentes tras finalizar su temporada, pero con el mismo agradecimiento de sus aficiones, uno ha logrado el ascenso después de 16 años, el otro, vive su primer descenso, y es en la derrota cuando más saben los aplausos, cuando más valen los alientos.

Si algo pudiera destacar de ambos, es que siempre saben dónde están parados. Es futbol y eso hoy en día dista mucho de cuando lo jugaron. Después de leer una gran cantidad de halagos hacia ambos entrenadores, me gustaría ir un poco más allá de los números, los goles, las victorias, las derrotas: las formas.

En Leeds, la condición de Sir, la ganó Marcelo a pesar de la derrota, a pesar de un año más de frustraciones, lágrimas e historias tristes de lo que pudo ser y al final no fue. Quedarse a la orilla del ascenso la temporada pasada por un acto de Fair Play -marcándose gol en propia puerta, para empatar el juego, a pesar de que con esa victoria parcial ascendían- , fue el motivo suficiente para seguir, para “tragar veneno”, para “no reclamar nada” dijera El Loco Bielsa en su paso por Marsella, “al Final tendrán lo que merecen”, no se equivocó. 


El legado de Marcelo Bielsa va más allá de goles, posturas para anotar, algún tipo de presión alta, o hacer un futbol espectacular, aunque sus equipos lo saben hacer, es la entrega, la formación integral y el vivir como “mortales” lo que hace del Loco un tipo diferente. Siempre consciente que el éxito del futbolista y la felicidad  del ser humano no pueden ir de la mano, Bielsa ha pasado de ser un tipo amargado, a una persona que aterriza toda efervescencia del futbolista -que cree estar por encima del equipo-. Hay un antes y un después de Marcelo, aquella eliminatoria previo a Corea-Japón 2002 fue el éxito, aquel mundial asiático, más que fracaso, fue la infelicidad de la profesión, el crecimiento de la persona, desde entonces, “El Loco” ha buscado cordura donde parece no haberla, ha insistido en formar por encima del sentimiento resultadista, hoy el Oeste de Yorkshire tiene una calle con su nombre, no es para menos, están de vuelta después de 16 años, Leeds United tragó el veneno suficiente y hoy es el mejor antídoto de la Ciudad y ya imagina su regreso a la Premier League.

Del Leganés todo se puede decir, de Aguirre un nuevo capítulo exitoso se ha escrito, y lo curioso es que ha sido en la derrota. Un genio para hablar ante los micrófonos, un soldado más en la guerra, Javier Aguirre revalorizó su carrera en donde mejor ha andado como entrenador; el futbol español le tiene un respeto al que consideró “el mejor técnico mexicano”, parecería no el momento para expresarlo, su equipo ha descendido. 

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Cuando El Vasco tomó al “Lega”, el equipo había tenido dos entrenadores en 12 partidos, había perdido 9 de los 12 encuentros, el descenso era una realidad en tan solo un tercio de torneo, acostumbrado a sacar la manguera y apagar cualquier incendio, Javier consiguió lo impensado, descender hasta la última fecha, quedarse a un solo gol de la permanencia. Como si se tratara de una misión Kamikaze, cuando mejor jugaba el equipo pepinero, Youssef En-Nesyri fue vendido al Sevilla (20 MDE) y Martin Braithwaite (18 MDE) fue adquirido por el Barcelona, en la guerra, es muy difícil ganar cuando te quedas sin armas. Los de Aguirre soportaron, pegaron con palos a su rival que tenía armas de fuego y al final, una jugada de VAR pudo premiarlos con la permanencia.

Aquel domingo, en el Estadio Municipal de Butarque, Javier Aguirre tomó las llaves de su auto, se dirigió a casa y al salir, aficionados del Leganés le aplaudieron cuál gladiador en el Coliseo Romano, sin lugar a dudas, los mejores aprendizajes se viven en la derrota, y si la derrota es empatarle al Real Madrid con el Leganés, se entiende cualquier aplauso. 

Esta es la otra cara del futbol, el que no se trata de levantar la Champions o el título de Liga, es el del Ascenso y el Descenso, donde LA CORDURA DE UN LOCO Y EL EMPUJE DE UN VASCO siempre darán motivos para ir hasta el final, más allá del resultado.

Hasta la próxima. 

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc. 

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