Opinión

México: en urgencia de representación étnica

viernes, 12 de junio de 2020 · 14:01

Twitter: @rodrigosanmx

Cuando volví de Australia, después de un largo periodo de haber vivido en ese país, me encontré con un cuestionamiento social que me pareció sorprendente: ¿qué se siente vivir en un país donde convive gente de tantas razas y de diferentes países? Mi respuesta siempre fue la misma. ‘Exactamente igual a México con la diferencia de que en ese país se lucha por el reconocimiento de la diversidad y pluralidad como fuente de riqueza’.

Es la realidad: en México conviven día a día personas de diferentes orígenes raciales sin que a los mexicanos nos guste hablar del tema. Se niega porque existe un racismo normalizado que privilegia a un sector poblacional de raza blanca, mientras que la falta de oportunidades va disminuyendo mientras se oscurece el color de la piel.

La estadística es contundente. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Discriminación 2017, citado por El País, la apariencia física es el motivo principal de discriminación en México y más de la mitad de las personas que se identifican como afrodescendientes o indígenas se han sentido rechazados por cuestiones raciales.

Ejemplo de ello lo vivimos las últimas semanas. Pocos días antes de las protestas desatadas por el homicidio de George Floyd en Estados Unidos, mexicanos se burlaron del espacio editorial que el New York Times le ofreció a la actriz oaxaqueña, Yalitza Aparicio.

Posteriormente, varios influencers hablaron de términos ambiguos e inexistentes como ‘racismo inverso’, que no hace mas que invisibilizar la legitimidad de las peticiones de justicia.

En un ejercicio de reflexión sobre el papel institucional de la iniciativa privada para promover un México más incluyente, me encontré con la publicidad de las escuelas ‘particulares’. Sus anuncios, en gran mayoría, captan estudiantes blancos, sin diversidad y sin representación del componente racial mexicano.

En un intercambio que sostuve con una de esas instituciones educativas, porque tomé el tiempo de escribirles con mis apuntes sobre la falta de pluralidad en su publicidad, una de ellas me contestó que agradecían mi comentario y que tomarían acciones al respecto. Al siguiente día, subieron a su cuenta de Instagram una fotografía de varios adolescentes de tez blanca ‘conversando y dando comida’ a un anciano huichol. No entendieron nada.

Mientras el Estado, en su capacidad de ser el narrador de la nación, no sea más incluyente y tenga la escucha comunitaria como eje rector de la política pública de la no discriminación y la iniciativa privada siga siendo laxa, seguiremos en un México que es racista y lo niega. Un México que cree que la inclusión se limita a la ‘caridad’ con el indígena.

En plena cuarentena por la pandemia de COVID-19, surgió un momento para detenernos y repensar el asunto de la pluralidad: nadie merece ser discriminado ni vivir en condiciones de desigualdad por ningún motivo de su apariencia física.

Seamos, hoy, críticos de nuestro privilegio.