La muerte: la mejor estrategia de reelección de Trump

miércoles, 6 de mayo de 2020 · 16:16
Twitter: @JesusFraRom Estados Unidos es desde hace un par de semanas el foco de la pandemia de la Covid-19 en el mundo. Con un millón 800 mil 634 casos al 5 de mayo del 2020 y casi 70 mil muertos, la Unión Americana atraviesa por un severo problema de sanidad (rebasada), político y cultural. La pandemia por este nuevo coronavirus dejó entrever un gobierno visceral y ocurrente, que pensó con tuits se podrían resolver los problemas estructurales de un país que tiene la carga histórica después de la guerra fría de ser la potencia que domina el mundo. Sin embargo, esa premisa es la que está llevando a Trump y compañía a tomar decisiones que no solo afectan al estadounidense promedio. Pueden matarlo. Vayamos por partes. Al inicio de la pandemia por Covid-19, Donald Trump, el primer mandatario de Estados Unidos desestimó el poder que tendría ésta. Aseguró que su país estaba preparado y antes de determinar un encierro de sus gobernados y el cierre de fronteras, lanzó diatribas contra el gobierno chino. Así como con el tema del cambio climático, ha terminado acusando al régimen de haber creado el virus. Sí, así como lo lee. Ese disparate estuvo precedido por una “recomendación” del mismo presidente.
Les dijo a sus ciudadanos que para curar este “virus chino”, lo mejor era tomar desinfectante y exponerse a luz ultravioleta.
Este escenario nos deja ver una cosa: Trump y su ignorancia no tienen límites. Incluso, ha desestimado los dichos de Anthony Faucci, una especie de Hugo López-Gatell en Estados Unidos. Y lo ha hecho, nuevamente, culpando a China de haber escondido este virus. Te podría interesar: Donald Trump confirma el uso del medicamento Remdesivir para tratar el COVID A pesar que inteligencia de la CIA y el FBI han desestimado sus declaraciones, él y Mike Pompeo, su secretario de Estado, insisten que así es. Incluso, han dicho que en breve darían a conocer un informe detallado sobre “sus investigaciones”. Pero la estocada final podría ser la última flamante declaración y orden: hay que abrir los comercios y reactivar la economía. No importa que nos cueste muertos. Más menos es lo que ha dicho Trump en reiteradas ocasiones. Y es que no era para menos. El éxito de su gobierno se había basado en el crecimiento económico que, hay que decirlo, era una inercia que se venía dando desde la era de Barack Obama. Podrías leer: Joe Biden y Robert De Niro también reciben paquetes explosivos Hoy, con 30 millones de norteamericanos desempleados y que reciben una ayuda del gobierno que se les descontará de los impuestos que les regresen al final del presente año fiscal, el panorama es poco favorable para Donald Trump. Su discurso de abundancia y crecimiento económico comienza a desdibujarse. Por eso le urge reactivar una economía que le dé impulso a ese votante blanco para ungirlo como el gran salvador de la peor recesión económica después de la del crack del 29.
No importa que haya muertos. Al fin que ellos no votan.
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