Emmanuel Goldstein región 4T

miércoles, 6 de mayo de 2020 · 10:32
Twitter: @HigueraB "Nada sucede por casualidad. Es una cuestión de acumulación de información y experiencias". -Jonas Edward Salk En beneficio de aquell@s entre los que nos leen que son barra brava de la 4T y el presidente López Obrador quiero hacer una aclaración de arranque. No le tengo ningún aprecio a Felipe Calderón, creo que se le debe investigar correctamente por sus posibles lazos con el narco y posibles actos de corrupción. En esto último sumaría los nombres de Vicente Fox y Enrique Peña Nieto, ni uno de ellos se salva de esta sospecha que raya en certeza. Dicho esto, quiero preguntar, ¿WTF con la obsesión de los seguidores, aliados, colaboradores, focas aplaudidoras, floreros y sinceros creyentes del actual gobierno? ¿Cuál es su obsesión con el tomandantitito? ¿Por qué se centran en él y no en los otros dos expresidentes de este siglo XXI? Y es que, si uno lee algunos artículos o echa un vistazo a las redes de los, ejemplos refulgentes analistas militantes 4-transformers como Ackerman, Lovrega, Estefanía Veloz, el amigo Mendieta el neo orgánico Gibrán, pareciera que no existió el sexenio de priismo corrupto hasta el descaro de Peña Nieto entre la última presidencia panista y la actual. Sin embargo, un clásico de la literatura del siglo XX me trajo la posible respuesta a estas dudas, la cual es muy simple: es porque se necesita un enemigo al cual culpar, que sirva de chivo expiatorio permanente y que permita desviar la atención de otros problemitas y asuntitos molestos. Podrías leer: AMLO niega usar bots o espiar a periodistas y opositores

El clásico, por supuesto, es 1984 de George Orwell

“Como de costumbre, apareció en la pantalla el rostro de Emmanuel Goldstein, el Enemigo del Pueblo. Del público salieron aquí y allá fuertes silbidos. La mujer del pelo arenoso dio un chillido mezcla de miedo y asco… Los programas de los Dos Minutos de Odio variaban cada día, pero en ninguno de ellos dejaba de ser Goldstein el protagonista. Era el traidor por excelencia, el que antes y más que nadie había manchado la pureza del Partido. Todos los subsiguientes crímenes contra el Partido, todos los actos de sabotaje, herejías, desviaciones y traiciones de toda clase procedían directamente de sus enseñanzas. En cierto modo, seguía vivo y conspirando”. Así describía Orwell el enemigo del Gran Hermano, el líder que era la encarnación del lado inequívocamente correcto de la historia, del bienestar de su pueblo y líder moral indiscutible del país y, en una de esas, de la humanidad en su lucha entre el bien y el mal. Te puede interesar: El Mijis admite no escribir sus tuits y se retira de las redes sociales

Cualquier parecido con Calderón y YSQ, no es pura coincidencia

Ojalá y me equivocara y antes de ser publicada esta columna se inicie una investigación previa contra Felipillo o al menos se anuncie que se llevará acabo tal indagatoria. Sin embargo, no creo que esto ocurra any time soon. Si pensamos que la desinformación no es únicamente el manejo de cifras maquilladas o la construcción de una alter verdad con datos, otros datos, que nadie puede corroborar sino también es desviar la atención y el odio que se pueda generar contra el sistema hacia un enemigo común y podremos ver que el chaparrito michoacano es un perfecto Emmanuel Goldstein para el actual gobierno mexicano, que no se puede dar el lujo de perderlo, a menos que la cuestión se ponga color de hormiga y deban sacrificar a su mejor tiro al blanco. Y es que, así como Holmes tenía a Moriarty, Batman a Jocker y Viruta a Capulina, la dualidad entre el bien y el mal que representan AMLO/FCH para los creyentes de la transformación morenista es un recurso invaluable para diluir o desviar casi cualquier cosa negativa que salga a la luz. ¿Un fin de semana con 248 asesinados?, todo es culpa de la guerra homicida emprendida hace 12 años y no tiene nada que ver con el manejo de la seguridad por parte actual administración. Te puede interesar: Gibrán Ramírez y los tuits que provocaron se burlaran de él ¿Encontramos que hay ventas por adjudicación directa con conflictos de interés al hijo de un cuestionado miembro del gobierno, quien fue acusado de enriquecimiento ilícito en los medios y es señalado como el responsable de la caída del sistema en la primera elección presidencial que el PRI pudo perder? No importa, ahí está el hijo de Felipe que hace ataques con granjas de bots al gobierno y es deshonesto, lo lleva en la sangre. ¿La economía se encuentra al borde de un precipicio y se cuestiona el manejo de la crisis del COVID-19? Mejor veamos las revelaciones, después aclaradas, de la exembajadora Jacobson sobre los nexos del panista con el narco y la complicidad de su secretario de seguridad. Por salud mental me detengo aquí y aclaro que no dudo que puedan ser verdad cada una de las acusaciones contra Calderón y sus aliados. Sin embargo como ciudadano mexicano quiero saber la razón por la cual no se está imprimiendo el mismo rigor y fuego en contra de Peña, responsable de uno de los sexenios más corruptos que se tenga memoria, gobernante del país cuando ocurrió la desaparición de los 43 de Ayotzinapa y claro aliado de poderes fácticos como Televisa, que además de todo creo la estafa maestra como un esquema de saqueo generalizado de los fondos públicos. Y ya que estamos en esas, podrían ir tras los hermanos Bribiesca. Unos juniors que pasaron de la mediocridad empresarial a hacer grandes negocios personales, de la noche a la mañana, nomás por ser familia del presidente Fox. Puedes leer: La depresión y Gibrán Ramírez: carta abierta

¿Demasiada la cercanía, demasiado familiar? Lo dejo juzgar a usted

Una vez más, pedir justicia e investigaciones, presión mediática y de redes sociales, en contra de todos no es apoyar a ninguno sino exigir que se cumplan los dichos y promesas de campaña y se actúe de forma amplia contra los corruptos, saqueadores y responsables de la marea roja de los últimos 12 años. El asunto es que, al igual que la novela de Orwell, tenemos al villano perfecto y en las redes sociales no son dos minutos de odio, sino dos minutos de cada tres contra Goldstein-Calderón, a veces sin mucha lógica más que el odio mismo. Es tiempo de dejar atrás los manejos políticos de las culpas e iniciar verdaderas investigaciones apoyados en expertos de todas las áreas y de la sociedad civil, solo así podremos decir que el Gran Hermano en México solo es un programa de TV, no un programa de gobierno. #LordSinEmbargo Continúa leyendo: ¿Qué es la infodemia? el virus promovido por redes sociales