Marihuana post COVID-19

lunes, 4 de mayo de 2020 · 02:10
Twitter: @jonasartre La apertura y diversificación de la agenda política y mediática nacional e internacional respecto a la flexibilización, regulación y legalización de la marihuana en occidente, es sin duda uno de los focos internacionales dominantes sobre las reformas a las políticas de drogas. En este orden de ideas, para esta columna sólo me referiré a la marihuana como: los productos derivados o las sumidades floridas de la planta hembra de cannabis para fumar, vaporizar, ingerir comestibles con efectos psicoactivos y/o capacidades relajantes, estimulantes, con fines de consumo privado o adulto. Sin tomar en cuenta a los derivados farmacéuticos llamados genéricamente “medicina cannábica”, ni tampoco al cannabis industrial cáñamo o HEMP, los cuales merecen un espacio de discusión propio. Uno de los retos, respecto a los usuarios de marihuana a nivel global, sería que han transitado de una cultura de clandestinidad, contracultura e ilegalidad a la construcción de ciudadanía, volverse públicos y cada vez más mediados por: la mercantilización, la tecnología, la cultura pop y en algunos casos desarrollando identidad activista, pero sobre todo el campo de la sofisticación de la marihuana ha ampliado los horizontes. Es por ello, que durante y en la época post COVID-19 la marihuana ha tenido un particular repunte.

La utopía inacabada de la marihuana

El universo de la marihuana cuenta con muchos mitos, verdades a medias, pseudociencia y oportunistas que al incluirse estas mercancías al libre mercado, y a los circuitos de la economía de los datos y de la información, se incorporan en esquemas de la especulación. Por mencionar un ejemplo, el acaparamiento de la producción legal para exportación de Colombia, por parte de algunas empresas canadienses inflando con esto los precios y fomentando los monopolios, como el que se intentaba instaurar con el dictamen del Senado mexicano para la creación de una industria de marihuana mexicana y que afortunadamente este proceso se encuentra en un impasse. Te podría interesar: Holandeses hacen compras de pánico de marihuana En otro orden de ideas, el particular escenario, derivado por la pandemia de coronavirus, al menos en el mundo occidental podemos pensar tres aspectos principales sobre el uso consumo y mercado de la marihuana. El primero es que según datos de los estados de la unión americana y a nivel federal en Canadá, que poseen leyes sobre la venta y abastecimiento de marihuana, se observó un alza en su venta durante la cuarentena, con cerca de 130 millones de dólares vendidos durante el mes de marzo, siendo los servicios de entrega a domicilio y compra por internet los dominantes de este nuevo y lucrativo mercado. El segundo, es la evidencia sustentada en los posibles riesgos y daños por consumo de marihuana por vías combustionadas escenario en el cual se desaconseja fumar flores de mariguana pues actualmente pueden comprometer el sistema respiratorio. Por otro lado, la incertidumbre relacionada con las llamadas extracciones o dabbing, las plumas vaporizadores y los productos edibles que también se han ultra-sofisticado y rebasado las expectativas en ventas, al ser estos nuevos productos más concentrados y potentes aún no se tienen márgenes de seguridad y estandarización de calidad al menos en los lugares que no se encuentran regulados. Podrías leer: Sirven por error pastel con marihuana en fiesta escolar Y por último, dentro de las innovaciones en la era post COVID, contemplaría el horizonte activista, que como cada primer sábado de mayo se conmemoró la marcha mundial de la marihuana, también llamada la marcha de los mil porros o la Global Marijuana March. En este orden de ideas, fue conmemorada vía digital en redes sociales mediante el hashtag #GMM2020. Siendo la primera marcha virtual por la liberación de la marihuana, y en esta ocasión, en la era de las redes socio digitales los mensajes se potencializaron con el intercambio de contenido en internet, siendo un espacio de intercambio de consignas anécdotas y tips de reducción de daños. Sería un buen momento entonces para replantear cuál será el papel de los usuarios, del estado y de los capitales privados en vísperas de la integración de este producto a los circuitos legales en México.