Opinión

Mujeres de primera

martes, 26 de mayo de 2020 · 16:17

Twitter: @marisahurtadom

En gran parte del mundo, las condiciones de discriminación hacia la mujer, para conseguir la paridad de representación en puestos de poder y liderazgo, han sido históricas y muchas veces se le ha negado el ejercicio de sus derechos, al obstruir su acceso a la toma de decisiones públicas, y aplicando normativas que refuerzan la condición de desigualdad.

Sin embargo, un importante número de mujeres han destacado en el escenario político, se han convertido en dirigentes dinámicas promotoras del cambio, han transformado los “asuntos de mujeres” en una cuestión de interés para el público en general, y han logrado cambiar el empoderamiento de la mujer en un compromiso orientado al fortalecimiento de los derechos humanos, la equidad y el desarrollo integral de los países.

Claros ejemplos de estas líderes sobresalen en el contexto actual de la crisis sanitaria creada por el virus COVID-19 (Coronavirus). Países dirigidos por mandatarias como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Taiwán, entre otros, han sido reconocidos por iniciativas que han resultado efectivas en el manejo de la pandemia del Coronavirus.

Asimismo, su liderazgo, firmeza, elocuencia y empatía por los más vulnerables, han sido factores significativos para proteger a sus poblaciones.

No obstante, y a pesar del gran papel que han desempeñado éstas y muchas otras mujeres, seguimos viviendo en un planeta donde actualmente, tan sólo 20 de los 193 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas están liderados por una mujer, y más de la mitad de las mujeres jefas de estado y de gobierno, están en Europa. Estas tendencias reflejan un aspecto cultural en el que ha dominado el machismo, al mismo tiempo que se expresa el acceso limitado al poder del sector femenino mundial.

Finalmente, las mujeres están conquistando cada vez más posiciones de poder y están rompiendo con estereotipos, demostrando que también tienen un estilo de liderazgo asertivo y seguro. Suena un poco repetitivo y tal vez hasta desgastado, pero debemos avanzar hacia una situación donde se dé un enfoque en las capacidades y experiencias, y no en el género.