Opinión

¿Por qué es importante ser un buen líder en tiempos de COVID?

domingo, 24 de mayo de 2020 · 16:09

Twitter: @HadaCosquillas

Hoy en día muchos dicen renunciar no a la empresa sino a los malos jefes es por ello, que es preponderante que si tienes a tu cargo un equipo de personas debes procurar trabajar en ser no un buen sino el mejor líder que ellos hayan tenido. En este caso nos ocuparemos del liderazgo desde una perspectiva humana y filosófica para hablar de un liderazgo desde la ética, es decir, desde la capacidad que todo ser humano tiene para ser mejor.

Al preguntarnos ¿en qué consiste ser un buen líder? Posiblemente se nos venga a la mente alguna de las personas que más nos han marcado o que más hemos admirado en cualquiera de estos ámbitos, es por ello que la propuesta que te hago implica que vayamos directo a la condición humana y no tanto a las funciones o capacidades competitivas que se adjudican a la imagen de un líder en el ámbito empresarial. Si bien, es lógico que al aplicar lo que voy a sugerir te servirá de mucho para tu praxis laboral, también será de gran utilidad en tu vida cotidiana pues no olvidemos que somos seres integrales, por lo mismo, no podemos desprendernos de ninguna área de nuestra vida, no podemos dejar nuestra vida personal en casa pues no es posible vivir en esa dualidad, nosotros somos seres completos y cuando alguien nos dice “deja tus problemas en casa” nos está pidiendo algo imposible pues no podemos fragmentarnos; de ahí la importancia de la empatía y de entender que somos seres humanos y que como tales, debemos permitirnos serlo. Un buen líder es el que no sólo comprende esto sino lo encarna, vive de este modo y demuestra que así existe. ¿Te ha tocado alguna vez en tu vida que te ponen de jefe a alguien que pide lo que no da? ¿Alguien que su “comunicación” es déspota e incluso grosera? ¿Te ha tocado algún jefe o jefa con complejo de superioridad?

Lamentablemente a muchas personas nos ha pasado que tenemos que lidiar con seres así, que nos ofenden, que nos hacen hasta dudar de nuestras propias habilidades para el trabajo encomendado o que incluso termina uno por ir a perder el tiempo a la oficina, y entonces el ir a trabajar resulta ya una pesadez, una necesidad por un sueldo, algo que empezamos a odiar y por tanto, comenzamos a tener una vida de sufrimiento.

¿Estabas consciente de que el origen de todas estas situaciones y sensaciones se originan a causa de un mal jefe?

Un mal jefe es como una plaga que se extiende en todas las personas y entonces se comienza a enfermar el clima laboral e incluso las mismas personas y comienza una cadena de acontecimientos, faltas por enfermedad, rotación de personal, comunicación entre trabajadores no sana, depresiones, competencia, estrés. ¿Te has sentido así o has estado en un trabajo así?

Tristemente ese mal siempre tiene nombre y apellido de ahí que tenemos que empezar a trabajar por generar líderes, acabar con los jefes capataces, esos que hace años se consideraban adecuados, hoy, afortunadamente ya no son bienvenidos en ningún tipo de empresa que se jacte de estar a la vanguardia y menos de una empresa que busque crecer y ser mejor. La empresa de los años 60 ya es obsoleta como lo es toda estructura que servía en esa época, hoy, afortunadamente ante tantos avances tecnológicos el ser humano tiene tiempo y herramientas para poder pensar en sí mismo y en la calidad de vida.
 

Sí, quizá pensaremos que ya que está el niño ahogado queremos tapar el pozo pero creo que aún tenemos la oportunidad de ser mejores como especie, de revertir algunas cosas que se han ido haciendo mal y como lo he dicho en otras columnas, se empieza por uno mismo pues parafraseando a Gandhi:

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

Justo recuerdo una anécdota de este gran líder, cuentan que en una ocasión una señora fue a verlo con su hijo para pedirle que por favor le dijera al mismo que ya no comiera dulces pues estos le hacían daño (curiosa petición de la señora) a lo que Gandhi le respondió, regrese en dos semanas por favor, la mujer un poco frustrada se fue pero regreso a las dos semanas, Gandhi inmediatamente al verla de nuevo con su hijo, le dijo al niño “ya no comas dulces pues te hacen mucho daño” la señora estupefacta le pregunta por qué no le había dicho eso hace dos semanas a lo que Gandhi respondió: porque hace dos semanas yo aún seguía comiendo dulces.

Este es justo el modelo de liderazgo que necesitamos y más en estos tiempos, donde la distancia no nos permite el calor humano, pero que como líder puedes y debes hacer sentir bien a tu equipo y más en estos tiempos en los que nadie se siente seguro con su trabajo. Más que nunca, necesitamos un liderazgo de congruencia, de testimonio, de ejemplo.

Un liderazgo que nos interpele y nos haga ser mejores personas para poder lograr impulsar a los demás a ser mejores también.

¿Qué implica esto? Evidentemente, romper quizá con un sistema de creencias que tenemos muy arraigado como el de la competitividad, el de la superioridad; implica que tenemos que tener mucha conciencia de quiénes somos y en dónde debemos poner nuestras expectativas realmente. Es un reto, cierto, pero la gran noticia es que cualquiera que en verdad quiera crecer como ser humano podrá con esto y más porque ¿qué es ser un líder? Es saber ser la luz que guía su propio pensamiento y por ende el de los demás; es concebirse parte de un todo y no cabeza de algo, es reconocerse virtuoso y seguro de sí mismo. Ser líder es saber autoregularse y no pretender controlar a los demás, es confiar en los otros y validar la existencia de los otros.

Decía Lao Tzu que para liderar a la gente hay que caminar tras ellos no de frente, esto nos invita a concebir un liderazgo humilde. Y en estos momentos, el mejor líder es el que desarrolla más compasión con las personas que conforman su equipo. Así que si te toca ser el líder de un grupo, hoy más que nunca necesitan de tu empuje, tu comprensión y sobre todo, tu apertura a las nuevas necesidades que acaecen ante tanta pérdida que estamos enfrentando.