Opinión

Ver el origen y entender su pertenencia

miércoles, 9 de diciembre de 2020 · 09:15

#BALÓNALÓLEO
Twitter: @JLUIS_CUEVAS

La esencia del deporte mismo nos lleva a lugares insospechados, como la vida misma, nada está escrito, y que mejor manera de recordarlo, que con hazañas espectaculares como las que hemos vivido el fin de semana.

En el automovilismo se ha hablado mucho de la abismal diferencia entre Mercedes y el resto, el GP de Sakhir fue el momento perfecto para que Sergio Pérez tuviera su encuentro con la historia, desde un inicio y como si se tratara del mejor ejemplo de la película de su vida, Checo tuvo que caer al fondo de la clasificación para realmente alcanzar el cielo de la F1.

Fue emotivo el momento en que Pérez cerró la carrera, aprovechando las circunstancias, donde los Mercedes cedieron terreno, la carrera por primera vez en el campeonato lució en igualdad de condiciones, al menos para las escuderías terrenales. La melancolía de las que pudieran ser sus últimas carreras en F1 se combinaron con la pasión que ha llevado toda su carrera, además de su amor por el automovilismo, después de 87 vueltas, ahí estaba el mexicano pidiendo por la comunicación del auto que  se percataran de que “Checo (su hijo) estuviera viendo la carrera”, qué momento, imposible no emocionarse, y es que una semana atrás, a 3 vueltas del podio, un percance no le había permitido triunfar en el mismo circuito.

Lo que vimos después con Checo en la premiación fue el momento que todo ser quiere vivir, más de uno y con sus propias victorias, ha sentido esa dicha que Pérez vivió, sentado en su podio de primer lugar, con la bandera en un costado y su trofeo en el otro, El Niño se apoderó del Hombre, los esfuerzos de toda una vida, al fin habían sido reconocidos por el mundo entero, 10 años tuvieron que pasar para que se valorara el nivel en el que un mexicano se ha mantenido compitiendo. No tengo la menor duda que después de este triunfo, vienen mejores noticias para Checo Pérez, como aquel comercial de bebida energetizante, ahora si, “le saldrán alas”.

La otra hazaña viene compartida con una sensación de tragedia, para ser sinceros, una vez más los periódicos, los medios de comunicación y la opinión pública, le hemos dado más auge a la tragedia misma por encima de la sensación fantástica y épica que ha logrado Pumas. De nueva cuenta el deporte nos ha dado una cachetada con guante blanco, en el mundo de las suposiciones todos somos expertos, pero cuando realmente sucede lo inimaginable buscamos la manera de justificar el hecho y cuando se trata de explicaciones, el verbo “cruzazulear” se vuelve motivo.

Es un hecho que Cruz Azul dejó de hacer cosas sobre el terreno de juego, que una vez más, TODOS subestimamos a un equipo que a tan solo días de iniciar el torneo, se había quedado sin D.T., nadie ha dado un peso por los Pumas de Lillini, ¿por qué hacerlo tras un 4-0 adverso?, lo entiendo perfectamente, lo que no comparto, es que sigamos pensando que solo Cruz Azul es responsable de lo que sucedió en CU. Al final, el futbol nos ha dado una nueva grata sorpresa, y un proyecto que en un principio no era proyecto, hoy parece encontrar su cauce, prohibido descartar a Pumas, prohibido volver a sentenciar un partido antes del arranque del mismo.

Sergio Pérez y Los Pumas son las esencia del deporte mismo, son esa euforia difícil de controlar, cuando se trata de VER EL ORIGEN Y ENTENDER SU PERTENENCIA.
 

Hasta la próxima. 

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