Opinión

La vacuna: entre el derecho humano y el deber humano

miércoles, 9 de diciembre de 2020 · 09:52

Por Alfredo Guadarrama Villanueva
Twitter: @agv_mx

¡No te importa el prójimo! Al menos eso es lo que nos dijo Bauman en repetidas ocasiones. Y es que, tarde que temprano, llegará la tan anhelada vacuna contra el SARS-COV-2 que ha modificado la rutina de los seres humanos, no solamente desde el ámbito local sino para la aldea global.  

Cuando los gobiernos de los distintos países en coordinación internacional, brinden por derecho humano la cobertura universal de vacunación a sus ciudadanos derivado de esta dantesca pandemia, vendrá un conflicto ético moral de dimensiones Kantianas, respecto a si nos la aplicaremos por ser más buena que mala o nos negaremos a aplicárnosla por ser más mala que buena.

Esto, porque no hay una verdadera certidumbre científica que garantice, al menos hasta el momento, que las vacunas de los diferentes laboratorios públicos y privados que han estado en boga, no representan una amenaza a futuro, por conducto de posibles daños colaterales que podrían ocasionar derivado de la prontitud en su aplicación, a pesar de su poder para paliar la actual crisis global.

Bajo esta línea, estaríamos confirmando lo que el propio Bauman desarrolló como pensamiento de la sociedad posmoderna: somos individuos dentro de una sociedad que enaltece lo único, el yo, a cambio del beneficio para el camarada, para el amigo. Ya no más comunidad y de ello deriva que, posiblemente antepongamos nuestra individual seguridad a futuro, negándonos a su aplicación, hasta que en verdad sea cien por ciento fiable.

Pero, ¿con ello estaríamos entonces yendo en contra del valor que representan nuestros semejantes, confirmando lo que el polaco citado antes nos decía? ¿Estaremos poniendo nuestro interés de por medio, antes que el general en este punto específico de la historia? Está claro, es un derecho el que elijamos no vacunarnos, pero ¿también entonces será un deber hacerlo para preservar nuestro orden público a cambio de la incertidumbre de nuestro futuro? 

Esta pandemia nos ha enseñado que no solamente la ciencia tiene mucho por avanzar, sino también que debemos repensar el derecho y el orden internacional para hacer frente a disyuntivas que salen de la razón y se vuelcan más al estudio de la ética, la moral y de procurar al de enfrente, no sin antes, preservar también, nuestra integridad.

Vaya reto de las naciones que deben superar en conjunto más allá de lo que significa el COVID-19, el de velar por los derechos de todos en generalidad, sin descuidar los que como individuos también nos corresponden. Sí, es un gran desafío, pero utilizando como herramienta a la fraternidad, al diálogo y al entendimiento, podremos construir derechos más humanizados, más generales y para una mayor cohesión social en el entorno mundial.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.