Opinión

La agenda México-EEUU 2021-2024

miércoles, 9 de diciembre de 2020 · 13:34

Twitter: @GNava1980

A partir de hoy, faltan 42 días para que Joseph Biden asuma la presidencia de Estados Unidos. El cambio de gobierno norteamericano influirá necesariamente en la agenda bilateral México-Estados Unidos.

Mucho se ha dicho sobre qué esperar en la nueva relación que se va a establecer entre ambos países. Aunque aun nada es definitivo, se puede decir que es relativamente mas claro lo que podría ocurrir en esta nueva relación porque el gobierno que encabezará Joseph Biden será más ortodoxo que el de Donald Trump.

Pero ¿qué esperar en la próxima agenda México-EEUU?

Campo Económico

Durante la administración de Donald Trump se enfocó en la economía interna, se sustrajo del mercado internacional y se cerró al comercio internacional. Inició una guerra comercial con China que a lo largo de 4 años impacto de manera negativa en los mercados internacionales. En la relación con México particularmente se consolidó la firma del T-Mec y se incluyeron nuevas reglas de origen sobre todo en el campo automotriz. Se obligó a las grandes armadoras a abandonar proyectos en México para regresar a territorio norteamericano y generar empleos en el país vecino.

Pero durante la administración de Barak Obama, en la que Biden fungió como vicepresidente, los objetivos en materia económica eran en sentido opuesto. En este periodo Estados Unidos buscaba fortalecer su economía a través de su participación en los mercados futuros y en el comercio internacional. Es posible que Biden retome este objetivo y le dé continuidad.

Este sería el primer cambio en la agenda bilateral: mayor apertura comercial bajo el nuevo T-Mec. No habría amenazas de imposición de aranceles a los productos mexicanos como lo hizo Trump, pero si habrá una fuerte presión por parte de EE. UU. para cumplir con los lineamientos en materia de derechos laborales en México, con el objetivo de lograr un mercado de mano de obra competitivo.

Diplomacia

Donald Trump desarrolló una diplomacia no tradicional. La conducción de las relaciones internacionales provocó el rompimiento con aliados estratégicos de EE.UU. y se confrontó abiertamente con varios países, provocando un escenario de volatilidad e incertidumbre. La cooperación en campos como el de la seguridad y la economía se redujo considerablemente y muchos esfuerzos que eran liderados por EE. UU. comenzaron a desdibujarse. En el escenario de la pandemia EE. UU. se volcó a gestionar la crisis al interior y poco se habló de cooperación internacional. Nuevamente se confrontó con China responsabilizándola por la pandemia. En buena medida la prolongación de la crisis de salud y económica se debe a la falta de cooperación internacional

Durante la administración de Obama por otro lado, el objetivo era fortalecer la política exterior norteamericana y su impacto en sus metas estratégicas.  Específicamente se trataba estabilizar la región Asia- Pacífico, construir estabilidad en el Medio Oriente y el norte de África, prestar ayuda humanitaria en donde fuera necesario, superar los retos de seguridad mediante la diplomacia y fortalecer los esfuerzos de EE. UU. para combatir los retos globales de salud. En resumen, este objetivo estaba enfocado a participar activamente en las relaciones internacionales bajo esquemas de cooperación conducidos por EE. UU.

En este orden de ideas se asume que Biden retomaría esta linea estratégica y que trataría de recuperar el liderazgo internacional particularmente en seguridad, economía y salud.

En la agenda bilateral implica un reto para la diplomacia mexicana porque tendrá en desarrollarse en un posible escenario de tensión debido a lo que EE. UU. consideraría como escasos resultados en materia de seguridad y de manejo de la pandemia de COVID 19, el impulso de energías renovables, corrupción y el respeto a los derechos humanos, que también son prioritarios en la agenda demócrata de Biden.

Cambio Climático

Donald Trump manifestó un claro rechazo hacia las políticas para detener el cambio climático a través de la transición hacia energías limpias renovables. Sacó a EE. UU. del pacto de París e impulso a la industria automotriz, (aunque esta industria en EEU y en varios países si esta trabajando en tecnología limpias). En este sentido México ha seguido una agenda similar. Aunque no se ha pronunciado en discursos o leyes, la construcción de una nueva refinería, el impulso a las energías provenientes de combustibles fósiles y el cambio en las reglas que permiten el empleo de energías limpias a las empresas, demuestran un rechazo a las acciones encaminadas a detener el cambio climático

Durante la administración Obama uno de sus objetivos fue promover la transición hacia tecnologías de bajas emisiones para tener un mundo resiliente mientras se logra la expansión global de acceso a las energías sustentables. Este punto es prácticamente un hecho que será retomado por la administración de Biden. Fue uno de sus principales ejes de campaña.

México probablemente tendrá que incorporarse a esta meta del país vecino e implementar acciones en torno a la energía renovable y al no hacerlo podría abrir un frente de presión diplomática que se empleado por EE. UU. tener mayor injerencia en nuestro país en temas como la seguridad y la migración.

Democracia y Derechos Humanos

Ambos son los principios que a nivel internacional EE. UU. protege e impulsa como parte de su política exterior. Durante la administración de Donald Trump ambos principios pasaron a segundo o tercer término tanto al interior de EE. UU. como al exterior.

Durante la administración de Enrique Peña Nieto, ambos principios fueron los principales mecanismos de presión por parte de la administración de Obama (2012-2016) sobre todo en el contexto de seguridad, particularmente en el del combate a la delincuencia organizada. En este periodo la Iniciativa Mérida incluyó como uno de sus pilares a la democracia y derechos humanos, por lo que México bajo este esquema, se veía obligado a cumplir con lo establecido por el citado plan a efectos de que éste continuara.

López Obrador como una de sus primeras acciones de gobierno suspende la Iniciativa Mérida. Aunque no esta claro hasta qué grado suspendió este esquema de colaboración con el país vecino, es claro que para Trump nunca fue relevante, por lo que México pudo dejar de lado a la Iniciativa sin tener que enfrentar consecuencias diplomáticas.

Sin embargo, para los demócratas y particularmente para Biden, la democracia y los derechos humanos son fundamentales sobre todo en el ámbito internacional y son las banderas que EEUU ha enarbolado en las ultimas intervenciones militares de finales del siglo XX y después de los atentados del 11S en 2001

Este será uno de los puntos mas sensibles y relevantes de la agenda bilateral México-EEU no solo por la relevancia para EE. UU. sino porque se vinculan con varios campos en los que México ha tenido pocos resultados como el de la migración y el combate a la delincuencia organizada.

En conclusión, la llegada de Biden a la presidencia de EEUU representa para México un gran reto en materia de Diplomacia. En los próximos 4 años para el presidente López Obrador no será suficiente con apoyar una campaña presidencial o con halagar al presidente norteamericano para lograr una relación bilateral estable y reciproca. Relaciones Exteriores, Economía, Seguridad, Defensa y Salud enfrentaran fuertes embates por parte de la diplomacia norteamericana y de la conducción de estos sectores estratégicos dependerá que el actual gobierno pueda consolidar la relación México-EEUU en términos de reciprocidad, respeto y soberanía nacional.

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