Opinión

Aunque tú no creas en el COVID, el COVID cree en ti

lunes, 7 de diciembre de 2020 · 10:27

Twitter: @Beelindacn

México inicia la segunda semana de diciembre de 2020 con más de 110 mil muertes por COVID-19. Las cifras suben y nosotros como sociedad pensamos que la pandemia ya terminó. Estábamos más angustiados cuando inició que ahora que la situación está cada vez más grave.

Al principio de la pandemia abundaban los memes diciendo “que bueno que yo cumplo años en diciembre”, pero, ¿qué creen? Diciembre ya llegó y tenemos que seguir con la guardia en alto. Sé que queremos y necesitamos ver a las personas que amamos, que las fiestas decembrinas lo ameritan, que nunca imaginamos que iba a durar tanto, pero es necesario que entendamos que no existen las fiestas/reuniones/salidas con todas las medidas de seguridad posibles. Porque las personas que asisten a esas reuniones van a otras con las mismas medidas y se va haciendo una cadena de posibilidades infinitas, de personas que han visto personas que han visto personas. El 2020 se va a ir, pero el COVID seguirá existiendo y no podemos hacer caso omiso, como si tuviera una fecha de caducidad.

He conocido muchas personas que realmente no creen en este virus, que creen que se exagera y que incluso se atreven a decir que será cuestión de selección natural. Pero no entienden que, primero que nada, no es cuestión de creer, no es Campanita, existe y no nos está preguntando, nos esta atacando. Miles de personas están muriendo y si no es por nosotros, mínimo deberíamos de cuidarnos por las personas que queremos.

No estoy diciendo que debemos parar nuestra vida, simplemente priorizar, pensar qué cosas realmente valen la pena hacer y por quiénes. Prefiero encerrarme 15 días para poder ver a mi abuela, a salir todos los días y traer el virus a mi casa; a mi mamá hipertensa y a mi papá fumador como chacuaco. Jamás me perdonaría que algo les pasara por una insensatez.

Si a nosotros como adultos nos impacta, también tenemos que pensar en la niñez; en niños y niñas que se la pasan todo el día detrás de una computadora, la primera parte del día en clases en línea y la segunda jugando videojuegos porque es la única manera que tienen para interactuar con otros. En las personas adultas que si no se mueren contagiadas mueren de depresión por no ver a sus seres queridos. Quienes tenemos el privilegio de quedarnos en casa debemos hacer lo que nos corresponde, porque hay muchas personas que jamás dejaron de salir a trabajar, que expusieron sus vidas y las siguen exponiendo por salvar las de otros o por brindarnos algún servicio, como médicos, enfermeras, paramédicos, policías y bomberos, personal de limpia, de servicios públicos, de trámites administrativos, de comercio, etc.

Si el primer opositor a la Sana Distancia, a mantenernos en casa y al uso de cubrebocas ya cambió su retórica y recientemente presentó un Decálogo para que la población lo ejecutemos durante este mes de fiestas navideñas, podemos deducir qué tan grave está la emergencia sanitaria. Si los mismos niños y niñas están conscientes de que tal vez Santa no vendrá este año porque es persona de riesgo por su edad y sobrepeso, los demás ya deberíamos de tener clara la situación, y dejar de tomárnoslo a la ligera… Hay tanto que aprenderles. 

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