Opinión

Giscard d´Estaing

viernes, 4 de diciembre de 2020 · 09:16

Twitter: @AGuerreroMonroy

Quien fuera el vigésimo presidente de Francia, Valéry Giscard d´Estaing, dejó de existir el pasado miércoles como consecuencia del Covid-19. El exjefe de Estado de 1974 a 1981 fue un incansable reformador que modernizó las instituciones y la política del país galo. Durante su periodo presidencial se logró incluir la figura del divorcio por consentimiento mutuo (impensable hasta ese momento en una sociedad aún muy conservadora) así como la legalización del aborto.

Fue el presidente más joven de la Quinta República cuando fue elegido en 1974 y se distinguió por ser un dirigente conciliador en el marco de la complejidad geopolítica de la Guerra Fría. Aunque Francia mostró en todo momento su alianza con Estados Unidos, Giscard no estuvo reacio a conversar o acordar cuando fuese necesario con el soviético Leónidas Breznev. A pesar de las presiones, se opuso rotundamente al sabotaje de los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 y se resistió a condenar la intervención soviética en Afganistán.

Fue uno de los arquitectos de la actual Unión Europea. Ideó con altura de miras el Consejo Europeo y afirmaba que el Parlamento Europeo sólo tendría viabilidad si la elección de sus miembros fuese a través del sufragio universal. Con el canciller alemán Helmut Schmidt pactó las bases del eje franco-alemán, pieza fundamental en la construcción de la Comunidad Económica Europea.

Para hacer frente al estancamiento global de los años setentas y a los desafíos para una mayor cooperación con América del Norte y Japón, promovió desde el Eliseo la idea de un dialogo efectivo, pragmático y estrecho entre las potencias que derivó en la conformación del G7 y que a la postre fuera él anfitrión de la primera reunión de sus líderes.

Apostó por la tecnología y la ciencia como motor del desarrollo y creó la red ferroviaria de alta velocidad, pionera en Europa. Estaba convencido de la cultura y las manifestaciones del arte como factores de cohesión y armonía social.

Giscard d´Estaing imprimió frescura a la institución presidencial y a la política francesa en la “forma y fondo”. Aún es recordado cuando tomó posesión del cargo como el primer presidente sin vestir el tradicional traje de etiqueta. Acostumbraba salir a caminar cotidianamente y comer discretamente en bistrós.

Al concluir su gestión se postuló para presidir Auvernia, la región donde nació y que gobernó por ocho años. En 1989 integró el Parlamento Europeo y en 2002 fue elegido presidente de la Convención que redactaría la Constitución Europea (la cual paradójicamente fue rechazada por su país en el referéndum de 2005).

Escribió la novela  La princesa y el presidente, la cual narra el romance de un presidente de Francia con una princesa británica. En la obra, el personaje del presidente se asemeja a la personalidad de Giscard d´Estaing y la princesa a Diana de Gales.

Este artífice de la Francia moderna -conocido como el “Kennedy francés”- será recordado como un estadista que condujo con mesura, creatividad y visión a su país.

Posdata

Este año que culmina también partió don Julio Camelo Martínez, legendario político mexicano quién entre otros cargos fue alcalde de Monterrey, legislador, subsecretario de Planeación e Infraestructura de la que en su momento fue la Secretaría de la Reforma Agraria y director corporativo de Administración en Petróleos Mexicanos. Tuve el privilegio de conocerlo, jugar dominó y conversar con él. Hombre de extraordinaria lucidez y conocedor inigualable de la figura histórica de Benito Juárez, al que montaba guardia de honor en su mausoleo cada aniversario de su natalicio. Don Julio -que fue amigo de eminentes políticos de Francia como Mitterrand- dominaba el pensamiento y cultura francesa, país al que le unían profundos lazos afectivos. Se le va a extrañar.

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