Opinión

Tan cerca de la locura

La nueva realidad que viviremos a partir de ahora requiere de la participación de todos, sin egoísmos y protagonismos.
miércoles, 30 de diciembre de 2020 · 15:17

Twitter: @UZETASUM

El 2020 nos puso a todos, en algún momento del año, al borde de la locura. La pandemia de Covid-19 nos sacudió como pocas veces en nuestras vidas, para introducirnos en un laberinto del cual muchos no pudieron salir.

Seguimos en la búsqueda de la salida, pero la luz al final de este doloroso túnel comienza a aparecer con el inicio de la vacunación masiva ante la nueva peste del Siglo 21.

Sin embargo, muchos de nosotros tuvimos que sortear nuestro propio laberinto. La vida nos ha puesto retos formidables, que han desafiado nuestra fortaleza física y mental. Nunca como antes nos habíamos sentido tan vulnerables ante la fuerza de un virus microscópico que no vemos, pero que miles de millones han sentido como una descarga que apaga sus vidas en forma vertiginosa.

Hemos vivido la locura el encierro, del alejamiento de los seres queridos, de nuestras ocupaciones cotidianas, de nuestro trabajo, de nuestras costumbres y tradiciones. Nos hemos sentido tristes, deprimidos, alegres de pequeños logros y de esa vuelta a los básico que ha representado el sobrevivir a la pandemia.

Muchos de nosotros hemos tenido irreparables pérdidas de familiares, personas queridas y admiradas. Las historias se cuentan por miles y cada una de ellas tiene rostro y personas que se han quedado en el camino.

Al principio, la incredulidad sobre esta nueva amenaza dio paso a la incertidumbre. La humanidad entera seguía el acontecer de los días, como si se tratara de una película de terror entregada en episodios.

La incertidumbre abolló nuestra cordura, nos hundió en el desánimo y el pesimismo. Poco a poco, nos hemos ido acostumbrando a esta “normalidad” de estar distanciados, usar cubrebocas y lavarnos las manos frenéticamente para evitar contagios.

En esos momentos, no hubo la capacidad ni el liderazgo de ninguna autoridad nacional para brindar guía certera y concisa frente a la adversidad. Se perdió la gran oportunidad de acercar a la gente con sus gobernantes. La brecha que se abrió en medio de la pandemia, nunca más se volverá a cerrar. Este enojo y frustración acumulados hará explosión en el momento menos pensado.

El 2020 sacó a flote lo mejor y lo peor de los seres humanos. Los héroes se vistieron de blanco y, sin descanso, han dado hasta su vida para salvar la vida de millones de personas. Pero también ha habido quienes han lucrado con la tragedia. A muchos de ellos, el destino los alcanzó en forma de coronavirus.

Las lecciones y aprendizajes son muchos. La solidaridad y la compasión han aflorado como nunca. La humanidad pasó de la locura a la esperanza. Estos cambiantes estados de ánimo nos han tocado en las fibras más sensibles de nuestro ser, y nos han puesto a pensar sobre lo que debemos y no debemos conservar.

El camino, en los tiempos de la pandemia y con la vacuna anticovid ya aplicándose, se hace al andar. La nueva realidad que viviremos a partir de ahora requiere de la participación de todos, sin egoísmos y protagonismos.

El 2021 marcará dejar atrás el yo para dar paso al nosotros. Esa es una de las lecciones que no debemos olvidar, pues se trata de la piedra fundacional de este nuevo tiempo. No entenderlo así es la mejor manera de estar condenados al fracaso.

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