Opinión

Se buscan líderes, porque los héroes están en los hospitales

La pandemia es un problema de salud pública muy grave, pero por su complejidad y dimensiones es un problema de Estado.
martes, 22 de diciembre de 2020 · 15:06

Twitter: @P_Mancebo

En la Ciudad de México estamos en plena subida de la segunda ola, vemos cada día cómo se cierra el círculo de contagios y peor, los fallecimientos. Un conocido por aquí, otro por allá, las historias no dan tregua y no la darán por al menos un mes y medio más.

¿Entonces? Bueno, tal vez lo primero que tendríamos que aceptar es que tenemos miedo, miedo a enfermar y sobre todo a no alcanzar atención médica adecuada ya sea por falta de recursos, saturación o incompetencia.

La pandemia es un problema de salud pública muy grave, pero por su complejidad y dimensiones es un problema político, de Estado. La pandemia es un nudo complejo entre sociedad, gobierno y mercado.

Desafortunadamente la COVID 19 es un juego de suma cero. Abrir la economía implica contagios, esos contagios serán sin duda de los más necesitados, los que menos posibilidades de acceso a salud pública tienen y los que estuvieron expuestos a cursos de vida llenos de riesgos y precariedad.

Quedarse en casa es un privilegio, sí, pero más allá de cuestionar qué hicimos o no hicimos para ganarlo, deberíamos preguntarnos como sociedad qué hacemos para evitar el fallecimiento de quienes no lo tienen.

Algunos ejemplos de corresponsabilidad es comprar en el comercio local, salir siempre con cubrebocas en las condiciones adecuadas de uso, ser rigurosos con nuestras familias, amigos y conocidos para no reunirnos y promover el uso irrestricto de medidas de prevención. Además, de pagar nuestros impuestos.

Sin duda, nos urge el liderazgo político, nos urge un jefe de Estado que no le tenga miedo a las responsabilidades, escrutinio y decisiones frente a la pandemia. Eso no lo ha hecho el presidente y lo de menos es su resistencia al uso de cubrebocas, sino el pobre llamado a la responsabilidad y la cooperación para salir de ella.

Un jefe de Estado debería llamarnos a repensar nuestros acuerdos fundamentales de protección social. ¿Necesitamos protección social solo para los más pobres? No, necesitamos un sistema de protección social que nos prepare para el futuro, que equilibre las fuerzas, que redistribuya y fomente la prosperidad.

La voz del presidente ha sido un desperdicio, un hombre con su capacidad pedagógica y política debería traducirse en esperanza, en uso adecuado de las medidas de protección, en confianza institucional, en gobierno.

Porque gobernar es una capacidad de combinar recursos, intereses e información. Equivocarse es natural en la función gubernamental, pero ser negligente resulta criminal en un asunto como este.

El año que viene hay elecciones y si todo le sale bien al régimen actual no habrá mucho cambio en la composición política, pero en nuestros corazones sabemos que el sistema político actual no está listo para gobernar pandemias.

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