Opinión

Tres décadas del IFE-INE y tres lustros del voto desde el extranjero

El IFE adquirió en 1996 la autonomía que consolidó la transición a la democracia e hizo posible la alternancia en el 2000.
domingo, 20 de diciembre de 2020 · 18:47

Twitter: @AGuerreroMonroy

La democracia en nuestro país ha sido y es una obra colectiva en construcción que ha llevado décadas. Han sido muchos ciudadanos los que han luchado por ella. Fueron miles de mexicanas y mexicanos que contribuyeron desde su trinchera a promover la pluralidad, el dialogo y la libertad. Movimientos como el estudiantil de 1968 y la sociedad civil organizada después del sismo de 1985 despertaron una conciencia pública mas participativa y politizada.

La democracia mexicana es resultado de un heroísmo paciente y tenaz de los ciudadanos de este país. Hemos sido millones los que contamos los votos (he tenido la satisfacción de ser presidente de casilla) y los que acudimos a votar cuando somos convocados para hacerlo cada 3 y 6 años.

Ante una demanda creciente y genuina -por una evidente ausencia de transparencia y equidad- de que las elecciones no fuesen administradas por el aparato gubernamental así como de una ciudadanía mas plural y diversa, surgió la necesidad de contar con una institución electoral que infundiera confianza y credibilidad a nuestros comicios. La semilla de una administración electoral profesional e imparcial que otorgara la anhelada legitimidad a gobiernos y congresos había sido sembrada en 1990.

El IFE había nacido pero reclamaba el músculo de la plena autonomía para definir por sí mismo la organización de los procesos electorales y más aún, ser una autoridad que no estuviese sujeta a ningún grupo, partido o voluntad política. De esta manera, el IFE adquirió en 1996 la autonomía que consolidó la transición a la democracia e hizo posible la alternancia en el 2000.

Con el objeto de fortalecer al Instituto y asegurar así la confianza y credibilidad ciudadana, llegaron otras reformas que robustecieron sus tareas, tales como un nuevo modelo de comunicación política, una mayor y mejor vigilancia de los recursos otorgados a los partidos políticos así como la instrumentación del voto desde el extranjero, entre otros muchos avances.

En 2014 se aprobó una ambiciosa reforma político-electoral que transformó al IFE, el cual tendría un carácter nacional. El nuevo INE se coordinaría con los organismos electorales locales para la planeación y organización de los comicios en las 32 entidades del país, entre otras 74 nuevas atribuciones. Hoy en día las alternancias se dan tanto a  nivel federal como local. Para muestra un botón, de 2015 a 2019 el índice de alternancia en México es de 60%; es decir, la posibilidad de que un partido vuelva a ganar una elección es de 4 de cada 10.

Históricamente somos un país expulsor de migrantes. 1 de cada 10 mexicanos ha emigrado al otro lado del Río Bravo. De una población de 57 millones de latinos en Estados Unidos, más de 36 son de origen mexicano. Como producto de su trabajo aportarán a la economía mexicana alrededor de 40 mil millones de dólares en este 2020, una cifra récord. Por ello y porque siguen siendo mexicanos, tienen el derecho a votar y a que su voz sea escuchada. 

El ejercicio inicial de votación foránea se realizó en 2006 pero se regula a nivel federal en 2005. La segunda experiencia de voto a distancia fue en 2012 y en 2018 se recibió la mayor cantidad de sufragios (98,470). En 2021 los originarios de diez estados podrán votar desde el extranjero además de una diputación migrante para la Ciudad de México. Por vez primera tendrán la posibilidad de hacerlo por internet.

Esta es la muy breve historia de una conquista que ha derivado en 200 procesos electorales y 27 elecciones desde el extranjero (4 federales y 23 locales). Una prueba de que la ciudadanía puede confiar que su voto cuenta y cuenta bien. La principal identificación de los mexicanos es la Credencial para Votar, que cuenta con los mayores estándares de seguridad y es gratuita.  Se dice fácil pero ha implicado tiempo y esfuerzo. “Sangre, sudor y lágrimas” parafraseando al premier británico. En lo personal ha sido un privilegio formar parte del IFE-INE y ser testigo del profesionalismo, entrega y convicción democrática de sus integrantes.

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