Opinión

Los muertos y el mezcal

viernes, 6 de noviembre de 2020 · 10:34

Twitter: @ElixirGospeller

"El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte acaba por negar a la vida".

- O.Paz, El laberinto de la soledad

En Mesoamérica se celebraba a las almas que dejaron sus cuerpos con rituales muy concretos. Los cuales, para los poderosos incluían sacrificios humanos, donde se ejecutaban a sus esclavos con el fin de que ayudasen a llegar al destino. Los perros también eran sacrificados, pero no debían ser ni blancos ni negros, solo los perros de pelo bermejo podrían ayudar a su amo a llegar a su destino.

Se creía que las almas iban a diferentes lugares dependiendo de la manera en que morían , a los difuntos se les recordaba y celebraba.

Mictlan

Lugar de los muertos donde impera Miclantecuhtli el “Señor de la Muerte, donde acababan los  que morían de manera natural.

Tlalocan-Lugar de TlálocA

Este lugar iban quienes morían alcanzados por un rayo, ahogados o bien quienes sufrieron de lepra o sarna.

Tonatiuh Ichan

Casa del Sol, morada de Huitzilopochtli. Aquí yacían aquellos que morían “al filo de la obsidiana”. Los caídos en la guerra, batalla o sacrificados.

Cincalco 

La casa del Maíz regido por Huemac. Los niños y aquellos que se quitaban la vida venían a este lugar.

Aunque en los relatos de Sahagún a este respecto no mencionan el consumo de pulque o que se llevaban a cabo para recordar a los muertos. Empero, no podemos omitir que embriagarse era mal visto, como lo atestigua la partida de Quetzalcóatl quien, tras beber pulque, se embriaga y de la vergüenza se va, prometiendo volver…

Cuando los españoles conquistan lo que hoy es México y los cristianos comienzan a imponer sus celebraciones, las fiestas de Todos Santos y de Los Fieles Difuntos en noviembre 1ro y 2do, se vuelven una oportunidad para que los indígenas puedan recomenzar a celebrar a sus muertos dentro de la Nueva Ley. Las 4 celebraciones se volvieron dos: Miccailhutontli para los niños muertos y Huey Miccailhuitl para adultos. Ya bajo la tutela de la iglesia, en estas celebraciones no era bien visto que el pueblo bebiera. Sin embargo, las clases dominantes, incluyendo al prelado, bebían sin recato y obviamente con el tiempo, las bebidas embriagantes se volvieron producto de beneficios impositivos para la corona, y un negocio lucrativo.

De la misma manera que la celebración de la muerte, el mezcal se adapta y transforma durante la colonia. Ambas son costumbres mestizas que se unen. El mezcal, de quizá ser un producto obscuro y de uso restringido, pasa a ser una bebida de autoproducción que a través de los años, se transformó y se adaptó a su entorno.

Hoy en día, es muy común en México, encontrar en los altares de muertos botellas de mezcal, sea por decoración o porque al difunto al que se le “espera” disfrutaba de esa bebida.

Tanto el Altar de Muertos como el mezcal son productos del mestizaje de dos culturas, que nacieron en Mesoamérica, pero crecieron en La Nueva España y es en el México de ayer y hoy, donde adquieren su madurez y donde ahora son importantes iconos mexicanos.

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