Opinión

Mariguana a zanahoria y palo

domingo, 29 de noviembre de 2020 · 19:04

Twitter: @jonasartre

Este pasado 19 de noviembre el Senado de la República aprobó un proyecto de reforma con cambios legislativos, denominado Ley para la Regulación del Cannabis. En primer lugar, es un pequeño paso para la incorporación de la mariguana y el cannabis a una nueva esfera pública.

Sin embargo, esta reforma, sigue sin despenalizar la posesión simple de mariguana y como se encuentra redactada, corre el riesgo de favorecer a la industria trasnacional o de grandes capitales, más que a los intereses de los usuarios, comunidades productoras y a los circuitos más bajos de la cadena de este mercado hasta ahora ilícito.

En segundo lugar, desde mi perspectiva esta ley sigue fundamentada en la metáfora del palo y la zanahoria, basada en la represión a través del sistema de justicia y un control autoritario con penas desproporcionadas. Disfrazada de una “reforma histórica”, la nueva Ley para la Regulación del Cannabis, es contraria al espíritu de una reforma tan anunciada, la cual supondría estar basada en el respeto y la integración del mandato de la corte: la libertad y los derechos. Aunado a estas contradicciones y oportunidades. ¿Qué ha pasado respecto al control del cannabis en el país, para que estemos el día de hoy en la actual discusión sobre una posible regulación federal del cannabis?

La prohibición en México

La mariguana fue prohibida oficialmente en el estado contemporáneo mexicano, en marzo de 1920 en la quinta disposición de un conjunto de normativas denominadas: “Disposiciones sobre el comercio de productos que pueden ser utilizados para fomentar vicios que degeneren la raza y sobre el cultivo de plantas que pueden ser empleadas con el mismo fin”. Esta no fue la primera prohibición en el territorio, pero si fue la piedra de toque para justificar un nuevo orden constitucional, que se emparenta con una coyuntura internacional que viraba hacia la prohibición y a la configuración internacional de un sistema de control, enmarcado en un fuerte pánico moral hacia minorías étnicas o socialmente peligrosas. Al ser la droga ilícita más consumida en México y por algunas décadas una fuente importante del tráfico ilícito trasnacional, durante más de cincuenta años en la ciencia, la prensa, la política, la literatura y en la opinión pública se desarrolló un relato dominante de la hierba correspondiente a lo negativo.

En el año 2009, se presentaron unas series de reformas, llamadas coloquialmente; Ley contra Narcomenudeo, que incluía la figura de consumidor, farmacodependiente y narcomenudista. Este esquema mixto comprende un entramado complejo entre; judicialización y una pena alternativa, la cual permite la portación de hasta 5 gramos para consumo personal inmediato, siempre y cuando fuera presentada la persona detenida ante un juez del ministerio público, quien según su criterio podría indicar: si la persona iría a prisión o a tratamiento dependiendo del contexto por ejemplo: modo y lugar de la detención, los fines de la posesión o atenuantes, lo cual ha dado margen a un amplio circuito de corrupción, extorsión y abusos.

Años después, a través de un litigio estratégico gestado en 2013, una organización no gubernamental logró en 2015, un fallo de la Suprema Corte para permitir una serie de amparos a personas físicas para casi todas las actividades relacionadas con la mariguana, llamado de manera coloquial los amparos para uso lúdico. Hoy a diez años de la ley narcomenudeo, a cinco del fallo de la Suprema Corte y a tres de una deficiente regulación de derivados farmacéuticos ordenada por una iniciativa de Enrique Peña Nieto es donde nos encontramos.

En definitiva, esta reforma de ley es inacabada. Y será a través del intercambio entre sociedad civil, especialistas y tomadores de decisión, observando su implementación y evaluación que se logre eliminar el espíritu del palo y la zanahoria, para fomentar una nueva cultura del cannabis basada en la libertad, responsabilidad y los derechos. El actual dictamen, por primera ocasión reconoce tres tipos de uso: el adulto, industrial y de investigación. Y en caso de, que sea aprobada y publicada esta ley, México sería la tercera nación a nivel global que ha incursionado en este tipo de esquemas después de Uruguay y Canadá.

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