Opinión

Sobre el Dia Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

miércoles, 25 de noviembre de 2020 · 09:07

Twitter: @GNava1980

Ayer fue el día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres. En este contexto quiero compartirles mis reflexiones sobre la violencia contra las mujeres, los esfuerzos que se han hecho para tratar de eliminarla y los resultados obtenidos.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX y en lo que hemos recorrido del siglo XXI ha habido múltiples iniciativas para eliminar la violencia contra las mujeres:

  • 1975 declaración Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer. Celebrada en la Ciudad de México. Aquí se estableció un plan de acción mundial a alcanzar en un periodo de 10 años
  • 1979 convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Entra en vigor hasta 1981
  • 1980 conferencia Mundial del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer en Copenhague. Revisión de la declaración de 1975 y el fortalecimiento de los derechos a la propiedad de las mujeres y de la custodia de los hijos
  • 1985 conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer en Nairobi. En esta conferencia es la primera vez que se establece el objetivo de Igualdad de Género.
  • 1995 declaración y Plataforma de Acción de Beijing
  • 2000 Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad. Las mujeres en el contexto de Guerra y/o conflictos armados como víctimas, pero también como principales actoras en la construcción de paz. Han venido múltiples resoluciones, la última en 2019.
  • 2000 Objetivos de Desarrollo del Milenio. Respecto a las mujeres el Objetivo 3 Promover la igualdad entre géneros y la autonomía por la mujer y Objetivo 5 mejorar la salud materna.
  • 2015 Objetivos de Desarrollo sostenible. Objetivo 5 Igualdad de Género.

México se ha adherido a todos y cada uno de estos esfuerzos, pero ¿de verdad han tenido resultados?

La semana pasada explicaba el escenario del informe de ONU Mujeres La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016 en el que se demuestra que en 30 años no se ha detenido la violencia manifestada en homicidios, sino que se ha ido agravando. Primer indicio que responde a la pregunta de forma negativa.

Las formas de violencia contempladas en la Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia: psicológica, fisca, patrimonial, económica, sexual tampoco han logrado ser controladas con eficacia. De hecho, la citada Ley pareciera ser letra muerta. Me explico: DataCivica presentó Claves para entender y prevenir los asesinatos de mujeres en México con diferentes hallazgos:

Entre 2000 y 2009 de acuerdo con las cifras del INEGI respecto a los Registros de Mortalidad, las mujeres eran privadas de la vida prioritariamente en el entorno del hogar. No hace falta explicar que la raíz se ubica de las formas de violencia familiar

Pero entre 2009 y 2014 y luego entre 2017 a la fecha, los homicidios de mujeres se han dado en vía pública. Este cambio es fundamental en las manifestaciones de violencia contra las mujeres, porque se podría decir que se ha trasladado del hogar al espacio público, lo que reduce los espacios seguros para las mujeres.

El incremento de defunciones femeninas con presunción de homicidio en México (ONU Mujeres) que de 1985 a 2017 han tenido un incremento de 66% y una amplia dispersión en todas las entidades federativas.

Este es un segundo indicio que responde nuestra pregunta de forma negativa.

El Tercer indicio que responde de forma negativa nuestra cuestión y que se sustenta con diferentes análisis estadísticos sobre todo de organismos internacionales como ONU Mujeres y organizaciones no gubernamentales como EQUIS Justicia o DataCivica que se dedican al análisis detallado no solo de la problemática sino de las políticas públicas que se diseñan e implementan para su atención.

Ejemplo, ONU Mujeres México en su Informe Anual 2018 con datos de la ENDIREH 2016:

  • 41.3% de las mujeres en México han sido víctimas de violencia sexual en algún momento de su vida
  • 66.8 % de las agresiones en contra de las mujeres ocurridas en la calle son de tipo sexual, tales como: piropos groseros u ofensivos, intimidación, acecho, abuso sexual, violación e intento de violación
  • En los espacios públicos o comunitarios, 34.3% de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia sexual en México
  • En 2017, fueron asesinadas 3,314 mujeres (9 mujeres al día). De 2016 a 2017 la tasa de DFPH aumentó de 4.5 a 5.2 por cada 100 mil mujeres (ONU Mujeres 2018: La Violencia feminicida en México)

El Cuarto indicio es más bien de percepción, pero no por ello menos significativo: el creciente descontento de miles de mujeres en el país que han decidido salir a manifestarse en contra de la violencia y a exigir que las políticas públicas sean efectivas y eficaces para resolver la problemática de violencia de género. Las protestas comenzaron a tomar fuerza a partir del 8 de marzo 2020, y a pesar de la pandemia de Covid 19, las mujeres han salido a las calles en reiteradas ocasiones no solo en la Ciudad de México sino en todo el país.

Las mujeres, por cierto, a cambio han recibido balazos, criminalización de sus protestas y discursos políticos que las colocan como meros títeres de la “derecha conservadora” que, dicho sea de paso, nada más opuesto que la “derecha conservadora” y el feminismo.

Este escenario comienza a repercutir en la escena política del país. Cándido Martínez, consultor en Inteligencia de Datos, maestro en Comunicación Política por la Universidad de Navarra y The George Washington University y asesor de varios candidatos presidenciales en México, Centro y Sudamérica me explica que en los últimos meses el presidente López Obrador empieza a experimentar cambios en su percepción tendientes a la desaprobación. Las características de las personas que lo desaprueban de acuerdo con las investigaciones que Cándido Martínez ha realizado a nivel nacional: mujeres jóvenes que viven en zonas urbanas su principal problemática es la económica en el contexto de sus hogares, su grado académico es variable entre educación básica a educación superior

Al cruzar estos datos con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 encontramos que quienes son más propensas a ser víctimas de violencia por cualquier agresor, es decir dentro y fuera del contexto del hogar, a lo largo de la vida son:

  • Mujeres que residen en áreas urbanas 69.3%
  • Mujeres que tienen entre 25 y 34 años 70.1%.
  • Mujeres que tienen nivel de educación superior 72.6%
  • Mujeres no pertenecen a un hogar indígena 66.8 %

Estos datos podrían señalar una posible correlación entre la desaprobación hacia el gobierno actual que se comienza a gestar entre las mujeres. Este escenario no es el ideal para lograr la eliminación de la violencia de género.

Hoy tenemos al gobierno y a las mujeres enfrentados. Por un lado, el gobierno de acuerdo con el informe presentado el día de ayer en la conferencia de prensa matutina, está realizando múltiples acciones para atender y resolver la problemática presente y por otro, un contexto que señala que las medidas del gobierno no han funcionado provocando el creciente descontento de las mujeres mexicanas.

En realidad, nadie tiene la verdad absoluta porque la violencia de género es un problema altamente complejo que no atiende a visiones o análisis en blanco y negro.

La complejidad de la violencia de género exige la participación y corresponsabilidad del gobierno y de la sociedad.

No se resolverá de forma aislada o solo desde uno de los actores. No hablamos de un problema que atienda únicamente a las debilidades de las políticas públicas, sino también a problemas sociales estructurales rodeados de una normalización de la violencia, no solo hacia las mujeres, sino hacia todos los mexicanos, hombres, adultos mayores, niños, niñas y adolescentes, pueblos originarios, médicos y enfermeras, etc.

En conclusión, la responsabilidad de la sociedad y gobierno yace en visibilizar y comprender la violencia, en todas sus formas y en todas sus direcciones.  Es necesario establecer un entorno de dialogo en el que se puedan analizar las mejores formas de atenderla.

 Pero lo más importante es que la violencia no se combata con más violencia.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.