Opinión

Líderes de todos los colores y sabores

martes, 24 de noviembre de 2020 · 16:09

Twitter: @marisahurtadom

¿Qué convierte a una persona en un líder? Una descripción tradicional sería aquellas personas que poseen ciertas cualidades y aptitudes, ya sea de manera natural o institucionalizada, que les dan la facultad de influir en las personas para lograr y direccionar comportamientos, opiniones y decisiones.

Es cierto que hay algunos rasgos establecidos que caracterizan a un líder, sin embargo, también poseen ciertas particularidades en su forma de ejercer el poder, por lo que podemos encontrar ciertos tipos de liderazgo en absolutamente cada aspecto de nuestras vidas.

Para empezar, tenemos el líder tradicional, el cual obtiene el poder por poseer un cargo o al pertenecer a un grupo de dominio como puede ser una dinastía o monarquía, empresas familiares, u otro tipo de instituciones de esta índole, en donde el liderazgo es heredado, independientemente de que la persona en cuestión tenga las cualidades para dirigir.

Por el contrario, existe el líder espontáneo, quien es un dirigente innato que se destaca del resto y asciende en una situación determinada, y asume el mando tomando decisiones y coordinando las acciones necesarias para llevarlas a un buen fin.

Por otro lado, destaca el líder carismático. Este tipo de líder por lo general cuenta con la devoción que sienten sus seguidores hacia su persona, debido a sus características personales, casi siempre extraordinarias. Son personas que por su personalidad, virtudes y carisma influyen e inclusive inspiran, debido a que tienen una autoconfianza muy elevada, misma que contagian a los demás.

Asimismo, existe el líder egoísta, que es aquél que rige conforme a sus intereses y prioridades, considerando sólo su propia persona y su visión. A un líder egoísta sólo le importa una cosa: él mismo y sus opiniones. Por lo mismo, el liderazgo egoísta se da cuando la persona tiene una nula capacidad empática, tiene un carácter soberbio y generalmente tiende a ser egocentrista.

También, contamos con los líderes que siguen alguna corriente de pensamiento como lo son los líderes liberales, los cuales son capaces de incluir a otros en la toma de decisiones, y permiten fortalecer a otros miembros del grupo. Dentro de esta misma línea, están los líderes autoritarios y los democráticos. Los primeros, son los que toman decisiones de manera totalitaria, sin tomar sugerencias u opiniones de otras personas, ni dar explicaciones sobre sus actos y medidas. Los segundos, de manera inversa, gobiernan con previa consulta a los demás, y buscan resolver los problemas aceptando los sentires y consejos de otros.

Además, tenemos a los líderes pragmáticos que se enfocan meramente a los objetivos que se quieren alcanzar y se guían por la razón. Mientras tanto, están los líderes idealistas, que dejan de lado un poco la razón y se rigen por las ideas, por lo que tienden a desconectarse de la realidad a la que enfrentan.

Por último, están los líderes utópicos que se esfuerzan por metas imposibles. Normalmente dirigen con especulaciones, percepciones prefabricadas y visiones de futuro que serían atractivas si no fueran inalcanzables.

Finalmente, si bien las capacidades de un líder generalmente se asocian a la inteligencia, firmeza, determinación y visión, estas resultan insuficientes. Un verdadero líder se distingue por un alto grado de inteligencia emocional, autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y fuertes habilidades sociales. Citando a un hombre muy ilustrado “Liderazgo significa que un grupo, grande o pequeño, está dispuesto a confiar la autoridad a una persona que ha demostrado capacidad, sabiduría y competencia.”[1]

Y entonces, te pregunto, ¿qué tipo de líder quieres ser tú?

 

[1] Walt Disney

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