Opinión

El berrinche de Trump

miércoles, 18 de noviembre de 2020 · 14:31

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"La democracia consiste en poner bajo control el poder político".

-Karl Popper

Vamos por partes, en Estados Unidos no hay un presidente electo aún, por mucho que Joe Biden ya tenga ganados suficientes estados para tener más de 300 votos electorales a su favor. Tampoco podemos decir que Trump está derrotado hasta que las diferentes cortes e instancias judiciales decidan sobre las demandas que ha interpuesto.

Sobre todo, no se tiene decidido quién será el presidente que jurará su cargo en enero del 2021 hasta que el colegio electoral se reúna y lo decida, el próximo 14 de diciembre. Esto es diferente a lo que ocurre en México cada 6 años, donde casi siempre tenemos una gran seguridad de quién ganó la silla presidencial la misma noche de la elección.

Y es que a pesar de que los sistemas políticos de México y de nuestro vecino del norte son democracias, sus características son son muy diferentes. Es como si al hablar de coches tratáramos de igualar una Q5 de Audi y un vochito clásico de los sesenta. En efecto ambos son coches, pero tienen características y funcionalidades muy diferentes.

El problema con el coche de la democracia gringa es que ya se está terminado la gasolina del periodo presidencial constitucional que dura 4 años y el conductor, Trump, está haciendo un gran berrinche porque no quiere dejar el volante, aunque se quede sin combustible. Es más, al parecer Trump prefiere prenderle fuego al coche y cargarse todo que aceptar su derrota.

Esta pataleta trumpiana es sumamente peligrosa para la estabilidad de su país. En Estados Unidos muchos de las normas que regulan los procesos democráticos no se encuentran perfectamente definidos. En otras palabras, los políticos de allá han decido respetar las reglas de su estilo de democracia por casi 250 años, incluso aquellas que no son leyes y cambian de un estado a otro. Eso es la ética que sostiene políticamente a su país.

En comparación, México tiene tantas leyes, procesos y reglamentaciones electorales que puede parecer estorboso, pero en realidad se tienen para evitar este tipo de desaguisados, acá hay una sola forma de votar, una sola ley y muchas previsiones. Es el costo de la desconfianza que el PRI y otros actores políticos nos han generado los últimos 100 años.

Para tener esto más claro veamos un ejemplo. Cuando Bush junior fue electo presidente ocurrió un gran problema con el conteo de los votos en Florida, donde las papeletas eran confusas. Esto terminó en los tribunales y al final se declaró que el republicano había ganado por 537 votos nada más. 537 votos en un estado y fue nombrado presidente.

¿Qué ocurrió entonces?, ¿Al Gore se subió al escenario a gritar como energúmeno y tuiteó que era un fraude?, no. Tampoco llamó a los millones de ciudadanos que votaron por él a tomar las calles, ni acusó a los medios y funcionarios de confabular en su contra sin prueba alguna, nadie intentó aferrarse al poder como un niño malcriado a una consola de videojuegos cuando le dicen que ya se terminó su tiempo.

En cambio, Donald Trump hace todo eso y más veinte años después.

En los sistemas democráticos los liderazgos son una gran parte del éxito, es decir de tener elecciones limpias, sanas y que no generen problemas sociales, especialmente cuando mucho de su funcionamiento depende del honor y decencia de los participantes como en Estados Unidos.

Un líder disruptivo, caprichoso, capaz de mentir descaradamente y dispuesto a llevar a su país al borde de un conflicto como no se ha visto desde la guerra civil hace 150 años puede ser lo peor que les haya sucedido.

Quizá la peor parte es que Trump no piensa ceder, de acuerdo con los tuits que ha escrito mientras redacto esta colaboración, a pesar de las declaraciones de las autoridades electorales de los estados en disputa de que no existió fraude y de que en las cortes el caso Trump va perdiendo fuerza por falta de pruebas reales.

Las próximas semanas serán muy importantes y debemos estar atentos, al final nuestra dependencia económica y política de USA nos puede pegar por todo esto.

Alistemos las palomitas para el 14 de diciembre.

#InterpretePolítico

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