Opinión

Retos de la Alimentación en México

sábado, 14 de noviembre de 2020 · 09:12

Amante del Buen Comer®
Twitter: @adelbuencomer

El hambre en el mundo y, particularmente en México, es uno de los desafíos más grandes que enfrentamos como humanidad. Podemos tener avances tecnológicos como nunca se habían visto. Podemos hablar de una globalización cada vez más consolidada. Podemos ver regímenes políticos ir y venir. Podemos percibir tantas y tantas cosas moverse y cambiar rápidamente, pero mientras una gran parte de la población no tenga acceso a lo más básico que requiere el ser humano para sobrevivir, esto es el alimento, nada de lo anterior tendrá sentido.

Bram Govaerts, Director del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), en su reciente ponencia con motivo del día mundial de la alimentación, refirió que “No habrá felicidad, no habrá paz, mientras existan estómagos vacíos”. La frase es dura, es cruda, es realista y es triste, pero también es un aliciente para buscar cómo, desde nuestra posición personal y profesional, podemos lograr que en un futuro no muy lejano toda la gente tenga que comer.

Esta urgencia es tan grande que la ONU establece como uno de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible la necesidad de erradicar el hambre. Muchas organizaciones no gubernamentales tienen, como razón de ser, apoyar a terminar con la inseguridad alimentaria. El sector privado y la sociedad civil, también se han unido a esta causa. Sin embargo, a pesar de muchos esfuerzos, el hambre sigue y sigue creciendo y actualmente existen más de 690 millones de personas en el mundo que la padecen. Imaginemos 6 Mexicos completos llenos de hambre, definitivamente un dato devastador.

Hablando en número y puntualmente de México, si bien somos la 15º economía a nivel mundial, el 46.2% de nuestra población vive en pobreza[1] y 9.5% en pobreza extrema[2], de los cuales 25.5% está en pobreza alimentaria y 12.5% sufre desnutrición crónica[3]. Aunado a ello, México es el segundo país con mayor desigualdad económica en Latinoamérica, donde los niveles de pobreza no han cambiado en últimos 20 años y donde existen Estados con niveles críticos de pobreza (arriba del 60% de su población[4]). Además, con tristeza les comparto que el 70% de los hogares mexicanos está en alguna de las categorías de inseguridad alimentaria[5], es decir, que carecen de una cantidad de alimentos suficientes para el desarrollo personal y para poder llevar una vida sana[6].

Los alimentos no solo deben ser suficientes sino también nutritivos.

Las causales de la inseguridad alimentaria son muchas. Sin embargo, las más desafiantes son la falta de disponibilidad, la mala distribución y el uso inadecuado de los alimentos, además de la carencia de poder adquisitivo. Aunado a ello, a lo largo de la cadena productiva encontramos retos importantes que atender y de los que hoy solo hablaré brevemente:

Producción alimentaria

 El cultivo de alimentos es una de las actividades más esenciales y arcaicas desarrolladas por el ser humano. Sin embargo, en la actualidad, las técnicas alrededor de ella no necesariamente son las más optimas, generando bajos niveles de productividad en muchísimos casos[7]. Aunado a ello, el cambio climático y las condiciones puntuales de México generan elevados riesgos en la producción. Finalmente, la demanda de ciertos productos con ciertas características, generan una diversificación insuficiente en la producción de alimentos más nutritivos.

Cadena de suministro

Manejar los alimentos desde su cosecha hasta su llegada a las plantas de procesamiento o al consumidor final, implica una serie de retos y acciones que, en determinadas ocasiones, impiden el acceso a alimentos saludables. Así, el almacenamiento inadecuado de productos, la infraestructura vial deficiente y la limitada capacidad de conservación de los alimentos, son factores vitales para el consumo óptimo de los productos.

Demanda de los consumidores 

Nuestro comportamiento personal tiene un impacto grandísimo en lo que el mercado nos ofrece. Los consumidores somos quienes damos la pauta para el tipo de productos que queremos adquirir. En los últimos años hemos visto un creciente hábito por comer fuera de casa, lo que ha generado una altísima demanda de alimentos fáciles de preparar, procesados o precocinados que no necesariamente cumplen con la característica de ser nutritivos o balanceados.

Política pública alrededor de los alimentos 

Si bien las políticas comerciales son factores relevantes en el movimiento de alimentos, las políticas de salud y agrícolas son determinantes para alcanzar el objetivo contra el hambre. Los hábitos de alimentación, el apoyo al campo, la accesibilidad a alimentos nutritivos y las condiciones salariales de la gente, son ámbitos en los que los gobiernos deben participar enfáticamente para generar las condiciones que permitan a la población poder hacerse de una dieta saludable. La ciencia, la experiencia, los datos duros y la realidad de cada país son factores clave para que las políticas públicas sean eficientes. No es suficiente legislar, sino hay que legislar bien.

Como pueden ver, alcanzar la seguridad alimentaria es una suma de retos enorme. Estas líneas son solo una pincelada de ellos y buscan ser el inicio de conversaciones más profundas de la mano de expertos. La idea, queridos amantes del buen comer®, es que tengamos conciencia de que lo que comemos, muchas veces por necesidad y otras tantas por placer, atrás de ellos implican grandes acciones para su obtención y adelante un gran desafío, que es que todos y cada uno de los seres humanos de este planeta tengamos alimento suficiente y nutritivo en nuestras mesas todos los días.

¡Buen Provecho!

Amante del Buen Comer®

[1] según datos de The Hunger Project Mexico. Entendiendo “pobreza” con base en la definición dada por la ONU como “la condición caracterizada por una privación severa de necesidades humanas básicas, incluyendo alimentos, agua potable, instalaciones sanitarias, salud, vivienda, educación e información”.

[2] Entendiendo “pobreza extrema” como la falta de 2 o más de las necesidades básicas humanas enlistadas en la definición de “pobreza”.

[3] Datos de CONEVAL

[4] 74.7% en Chiapas; 69,7% en Guerrero; 64,5% en Puebla y 61,9% en Oaxaca

[5] Datos de ENSANUT

[6] Definición de la FAO

[7] Considerando que el 40% de la producción agrícola en México es hecha a escala familiar.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.