Opinión

Vinoterapia

viernes, 30 de octubre de 2020 · 15:01

Amante del Buen Comer
Twitter: @adelbuencomer

 

Hace unos días encontré una publicación en redes sociales que decía “Hay vinos que mejoran con los años, pero este año solo mejora con vino”. No tengo duda de que cualquier momento de la vida es mejor con una copa de vino a lado: una alegría para brindar, una tristeza para sanar, una amistad para reforzar o una serie de tv para degustar. Los momentos y las compañías con las que podemos compartir un buen vino son incontables y eso lo hace un gran aliado en la vida. Así podemos ver que, desde las mesas de los grandes Dioses, hasta las de los simples mortales, el vino siempre ha estado presente en la historia del ser humano.

Los sabores y los gustos pueden ser tan variados, que uno y otro pueden ser totalmente opuestos. Dulces, amargos, fuertes, suaves, blancos, rojos, rosados, nacionales o internacionales, la gama que existe de vinos en el mundo es amplísima. El punto, creo yo, es encontrar aquel que haga feliz a cada uno.

Particularmente hablando de la producción de vinos en México, la misma se remota a la época de la conquista. Fueron los sacerdotes católicos quienes, para poder realizar la consagración, solicitaron primeramente la llegada de vinos de Europa. Sin embargo, el tiempo de traslado, las cosechas perdidas y la escasez de producción, llevaron a que en México se empezaran a plantar los sarmientos para producir vid para estos fines. De ahí que las primeras casas vitivinícolas del país tengan casi la misma edad que la llegada de Hernán Cortés.

La zona más reconocida y de mayor producción de México, sin duda alguna, es el espléndido Valle de Guadalupe en Baja California. Ahí la conjunción de tierra, clima, espacio y entorno, permiten que la producción sea única y variada. Y si bien vemos cierta hegemonía de esta región, lo cierto es que el bajío semidesértico de México ha demostrado también ser un buen espacio para producir vinos, permitiendo a estados como Querétaro y Aguascalientes, incursionar en este arte con muy buenas propuestas.

Con base en este gusto, quiero compartirles un gran proyecto que conocí y que seguramente será de agrado de muchos de ustedes. Gracias a un buen amigo, tuve el gusto de conocer a su hermana Carmen quien, junto con Juan Carlos, su esposo, amante del vino y todo lo que este conlleva, son los fundadores del proyecto Vinoterapia. Carmen nos cuenta que la idea de Vinoterapia surgió de Juan Carlos cuando, el año pasado, tuvo acercamiento a un club de vinos en los Estados Unidos y consideró que sería una gran idea hacer algo similar en México, fomentando la cultura del vino y el consumo de vinos mexicanos, sobre todo entre los adultos jóvenes que inician su camino a conocer el producto de la vid.

Fuente: IG @vinoterapia.mx

La idea se gestó desde el año pasado y fue con la pandemia que se generó el momento oportuno, pues uno de los principales servicios es recibir a domicilio, vino selecto de acuerdo al perfil de cada persona.

Para hacer la experiencia más cercana, en Vinoterapia sugieren contestar un cuestionario para conocer los gustos y afinidades de cada quien, permitiendo con ello ofrecer vinos acordes al gusto de cada persona. Siendo miembro de “Club V”, en sus diferentes modalidades, los aficionados del vino tienen la posibilidad de recibir, mes con mes, diferentes botellas para ir disfrutando, de diferentes productores, siempre alineados a sus preferencias. Aunado a ello, con el pago de la membresía, se tiene acceso a catas y talleres, eventos, asesorías, etc.

Carmen nos comenta que trabajan con bodegas que tienen una historia y tradición familiar, que buscan mejorar sus procesos para hacer llegar a la mesa un vino boutique de características únicas o que se especializan en la producción de vino orgánico, la mayoría de ellas mexicanas y una más de Argentina. Todas ellas con la característica distintiva de conseguir embotellar su pasión por el vino en cada cosecha.

Tuve la oportunidad de degustar 2 vinos de las casas con las que colaboran nuestros amigos de Vinoterapia. Aquí les comparto mi experiencia:

1. MIO. Blanc de Blancs (Bodega Montaña de Uco -Mendoza, Argentina). Delicioso espumoso extra brut (el tipo más seco de champagne o de vino espumoso). Muy diferente a lo que acostumbramos con los espumosos dulces, al ser un extra brut, este es seco, fuerte, con carácter y capaz de posicionarnos en el momento. Un logro de oficina fue el motivo de su apertura y el disfrute fue pleno.

2. ENTRESUEÑOS (Vinos Santa Elena -Valle de Guadalupe, México). Considerando que mis vinos predilectos son los rosados, la propuesta de entresueños es reveladora y muy interesante, pues en un inicio este se percibe cítrico, y conforme avanza el tiempo, tonos de frutos rojos, más dulces, se dejan percibir. Me gustó. Lo acompañé con un salmón a la parrilla y espárragos. La conjunción fue maravillosa.

Fuente: IG @vinoterapia.mx

Así pues, queridos amantes del buen comer® y el buen beber, conscientes de las medidas restrictivas en las que todavía vivimos, espero esta propuesta les sirva. Recuerden también siempre que, hasta el agua en exceso es mala, así que todo con moderación (por más buenos que estén los vinos).

¡Salud!

Amante del Buen Comer®

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