Opinión

Alfonso Durazo y el fortalecimiento de la inteligencia policial

miércoles, 14 de octubre de 2020 · 10:59

Twitter: @GNava1980

En días pasado el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, clausuró el Curso de Inteligencia para la Seguridad Pública y Ciudadana que impartió la Escuela Nacional de Inteligencia, de la cual soy orgullosa egresada.

En este contexto el secretario precisó que el Gabinete de Seguridad trabaja en una propuesta de Sistema Nacional de Inteligencia con el objetivo de fortalecer la inteligencia policial. Una propuesta que lleva varios sexenios sin lograr su consolidación y que es de suma importancia lograrlo porque de ello depende que el Estado Mexicano cuente con inteligencia oportuna, confiable y, sobre todo, accionable.

La Ley de Seguridad Nacional define a la Inteligencia en su artículo 29 como el conocimiento obtenido a partir de la recolección, procesamiento, diseminación y explotación de información, para la toma de decisiones en materia de Seguridad Nacional.

Este concepto establece dos elementos importantes de la Inteligencia: el concepto de conocimiento y el ciclo de la Inteligencia.

El concepto de conocimiento en el contexto de la Inteligencia, se refiere a los productos que resultan de un minucioso proceso que verifica y valida información proveniente de diversas fuentes para establecer hipótesis debidamente sustentadas que aporten elementos de juicio para la toma de decisiones. En este caso de los conductores de la Seguridad en nuestro país.

En cuanto al Ciclo de Inteligencia, la Ley de Seguridad Nacional señala cuales son las fases básicas para lograr que la información pueda adquirir la calidad de Inteligencia, en cualquiera de los tres niveles de coordinación: Estratégico, Operativo o Táctico, o bien en el ámbito de especialización: Militar, Criminal, Naval, Financiera, Política, Económica, etc.

El ciclo de inteligencia integrado por la recolección, procesamiento, diseminación y explotación comprende diferentes momentos y acciones en cada fase:

Realización propia 

La naturaleza de la Inteligencia, obliga a que toda la información que resguardan las múltiples instituciones del Estado Mexicano fluya de manera confiable y sobre todo oportuna. La forma mas eficiente de lograrlo es a través de la creación de una Sistema Nacional de Inteligencia, como lo plantea Alfonso Durazo.

Este planteamiento no es nuevo. Uno de los intentos más ambiciosos se dio durante el sexenio de Felipe Calderón a través de Plataforma México. Se trató de un proyecto en el que se invirtió una parte importante del presupuesto para la seguridad pública, en sus inicios tuvo algunos resultados. Debido a la disparidad tecnológica, de recursos humanos y financieros entre las policías federal, estatales y locales este Sistema de Inteligencia nunca logró operar de forma óptima.

Posteriormente, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, uno de los objetivos en el campo de Seguridad era garantizar la Seguridad Nacional a través del fortalecimiento de la inteligencia civil, estableciéndola como un órgano de fusión de las inteligencias especializadas. La inteligencia civil estaba bajo la coordinación del entonces Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

En este periodo se intento materializar el Sistema de Inteligencia a través de los Centros Regionales de fusión de Inteligencia y un Centro Nacional. Se crearon algunos centros regionales, como los de Guerrero y Colima, y estos a su vez se coordinaban con los gabinetes de seguridad locales, Zonas y Regiones Militares y Navales y Delegaciones del Gobierno Federal, pero no se logró la consolidación del Sistema.

Hoy la administración de López Obrador busca continuar con la implementación de estos Centros, pero ya no solo coordinados por la inteligencia civil, sino por la inteligencia militar.

El primer reto, y considero, el más importante que el Gabinete de Seguridad Nacional enfrentará para la consolidación del Sistema de Inteligencia, es la confianza. La inteligencia implica un alto grado de confidencialidad y sobre todo de protección de la información. Cuando un elemento de un sistema de esta naturaleza no es confiable, el intercambio de información indispensable para su funcionamiento no se logra.

El segundo reto radica nuevamente en la asimetría de los componentes del Sistema. Las instituciones locales de seguridad cuentan con recursos humanos, económicos y tecnológicos limitados, mientras que las instituciones federales que conforman el Gabinete de Seguridad cuentan con recursos humanos, económicos y tecnológicos superiores. Esto puede interferir de forma negativa en la integración de la inteligencia en sus tres niveles de coordinación y en todas las especializaciones.

El tercer reto radica en la homologación tecnológica. A lo largo de los años tanto las instituciones locales de seguridad como las federales trataron de crear sus propios sistemas de inteligencia empleando tecnologías múltiples y con diversas capacidades. Todas invirtieron miles de millones de pesos en ello, pero nunca se preocuparon por implementar tecnologías homologas que permitieran la interconexión de bases de datos, el intercambio de información a través de tecnologías de información, y sobre todo la protección del enorme cúmulo de datos.

El cuarto reto es el marco jurídico que regule al Sistema de Inteligencia. Esta actividad, por su propia naturaleza, requiere de controles jurídicos que garanticen que la inteligencia no sea empleada para acciones como el espionaje ilegal, que no sea utilizada con fines políticos, y que permita que la sociedad tenga mecanismos para exigir la rendición de cuentas.

En conclusión, la creación y consolidación de un Sistema de Inteligencia es todavía un largo camino por recorrer y enfrenta muchos retos en el futuro, pero los beneficios en función de lograr la condición de Seguridad en nuestro hacen que valga la pena recorrerlo.

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