Opinión

La apuesta de Morena por recuperar su esencia

lunes, 12 de octubre de 2020 · 15:18

Twitter: @JesusFraRom

La joven democracia mexicana tiene un nuevo punto de inflexión. La elección de Citlalli Hernández, de 30 años, como la nueva Secretaria General de Morena, han dejado en claro que el futuro de los jóvenes en la participación de la vida política del país ya no es mañana, sino hoy.

Los partidos políticos se crearon con el objetivo de agrupar a personas con ideologías similares y conseguir un objetivo común: vivir mejor. En la práctica, ese precepto se desvío al interés personal. A la vendetta. En ocasiones, al clientelismo y enriquecimiento, no solo económico sino de poder.

En México se sabe que el fundar un partido político puede ser un gran negocio. Desde partidos locales, hasta estatales, llegando a los nacionales, han buscando ese financiamiento público para lograr cotos de poder. Pero no poder de la gente, sino de dirigentes o caciques que entienden la política como una manera de enriquecerse. Una manera de meter a amigos y familia en una nómina burócrata. Se olvidaron que el poder es del pueblo y se los confiere.

Sin embargo, en las últimas semanas la renovación de la dirigencia de Morena ha dejado un par de lecciones. Una de ellas, quizá la más relevante, fue la elección de la Secretaria General que no representa ese cacicazgo ni la búsqueda indiscriminada de un poder a rajatabla.

La elección de Hernández es positiva para la democracia joven desde varios puntos. El primero, su edad. Con una diputación local y una senaduría por la Ciudad de México en su CV, dejó en claro que la experiencia no solamente se gana en un gabinete. En política, ésta se gana caminando. Recorriendo. Escuchando. El segundo, su origen político. Sin pertenecer a un “grupo político”, se supo acomodar a la congruencia de sus ideales.

Cualquier partido político que busque generar nuevos cuadros o encontrar un origen más auténtico, debería ver el ejemplo de cómo caminando, escuchando a la militancia y creyendo en ella se puede volver a lo fundacional.

Su discurso es directo: la esencia de la política debe regresar. Se refiere, con mucha autocrítica, a desterrar y restarles importancia e influencia a cacicazgos de izquierda. Porque también ahí existen.

La lección de la militancia de Morena fue clara y podría decirse que, a nivel político, la gente que forma parte de los partidos, no solo la cúpula, debe tener voz y voto más firmes.

Ojalá la oposición entienda el mensaje y se dé cuenta que los intereses ya no deben ser de ellos, sino de la gente. La gente que los hace y a la que se deben.

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