Sobre la mesa
Twitter: @gerardohdz_p
Es innegable que las plataformas digitales como Uber, Didi, Cabify, Beat, Rappi o Conershop han llegado a satisfacer una necesidad de mercado y generar opciones para generar ingresos adicionales, pero detrás de todo esto hay una triste realidad: trabajadores sin derechos y con patrones desdibujados.
No lo digo yo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y, el Banco Interamericano de Desarrollo han coincidido que estas plataformas digitales están generando una fuerza laboral sin protección. En pocas palabras, están precarizando más el empleo.
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Si bien es cierto que la precarización del mercado laboral mexicano es una realidad palpable para muchos, para los “jornaleros digitales” es más compleja porque las empresas han sido muy creativas para desdibujar la relación laboral y, por tanto, evitar las obligaciones patronales como seguridad social, aguinaldo, vacaciones, prima vacacional, licencias de maternidad y paternidad o, reparto de utilidades.
Tan sólo Uber, entre conductores y repartidores tiene 250 mil “socios” en México, a como les llaman ellos.
Eso lo convertiría en uno de los 5 empleadores privados más grandes del país, pero han sido creativos para evitar dejar rastro de la relación laboral.
El joven, obtiene su ingreso a partir de repartir comida por medio de la aplicación ?
Aquí, su historia completa ?https://t.co/5pizjhkYoL
— Gluc (@GlucMx) January 26, 2020
¿Se imaginan cuánto se está ahorrando Uber en pago de prestaciones de Ley como aguinaldo, prima vacacional, reparto de utilidades o cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social?Al menos esta plataforma tiene 250 mil colaboradores en la desprotección total.
Algo queda claro, las plataformas digitales se están haciendo ricas a costa de la precarización del trabajo.
Muchos quizá no comprenden la dimensión del problema, pero el hecho de que estos trabajadores no tengan seguridad social implica que no tendrán una pensión o aún peor, en caso de un accidente ¿Quién los incapacita? No tendrán un ingreso asegurado por los días que no puedan conducir o repartir comida.
Las plataformas digitales nos tienen hoy ante una fuerza laboral sin derechos mínimos garantizados en la Ley Federal del Trabajo y, sin embargo, trabajando como si fueran asalariados.
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La OIT y la Cepal han sido claras, el trabajo en plataformas digitales no es tan autónomo como lo pintan estas empresas. En primer lugar, las plataformas premian a quienes se conectan más que otros y también hay penalizaciones cuando rechazan una determinada cantidad de viajes.
Una de las características del trabajo autónomo, destaca el BID, es precisamente la libertad de aceptar o rechazar trabajos, en este caso, servicios.
Además, la plataforma entrega bonos cuando se cumple una determinada cantidad de viajes, muy similar a lo que ocurre con los asalariados. Eso, sin mencionar que los procesos de reclutamiento llegan a ser igual de rigurosos que los de cualquier otro trabajo típico.
Estamos hablando de trabajadores digitales con condiciones muy similares a un asalariado, pero sin prestaciones como vacaciones, prima vacacional, aguinaldo, reparto de utilidades, seguridad social, licencias de maternidad o permisos de paternidad, en fin, desprotegidos.
¿Socio o asalariado?
Esa es la pregunta que debemos contestar y comenzar a analizar los ajustes a la Ley Federal del Trabajo para que los elementos que definen la relación laboral no dejen en el olvido a estos trabajadores de una economía digital que los vulnera demasiado.
La Ley aún es muy laxa y está pensada para empleos típicos, pero la realidad ya la rebasó y ahora sólo queda discutir las reformas que permitan garantizar los derechos de una fuerza laboral que sigue creciendo, pero sin protección.
Tampoco sería bueno prohibirlas, pero al menos hay que evitar que se sigan enriqueciendo a costa de la explotación de la gente, de los trabajadores mexicanos que de por sí han vivido historia de abusos por parte de los patrones y ahora peor, porque los empleadores han hecho de todo para desdibujarse.
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