¡Qué se vayan al carajo!

martes, 3 de septiembre de 2019 · 08:30
Twitter: @Fercoca

Actos de poder

Se los dijo el presidente López Obrador a los legisladores de MORENA en el Congreso de la Unión, “¡qué se vayan al carajo los ambiciosos vulgares!”. Algunos interpretaron que las palabras eran dirigidas a Ricardo Monreal y a Martí Batres, ambos senadores, que peleaban por la presidencia de la Mesa Directiva del Senado. [caption id="attachment_70002" align="aligncenter" width="691"] Fuente: lopezobrador.org.mx[/caption] Creo que, además de dirigirse a Batres y a Monreal, mandar al carajo a los vulgares ambiciosos era la continuación de la advertencia del presidente de que si MORENA se echaba a perder no solo renunciaría a su militancia, sino que pediría que le cambiaran de nombre. El pleito que perdió Batres, y que salió derrotado en dos ocasiones la misma semana, no es el único que tiene en máxima tensión a MORENA. También se pelea por la dirigencia nacional, que se renueva en noviembre y, de manera más intestina y cruda, por las dirigencia estatales y municipales de ese partido. MORENA se divide, para efectos de los intereses de unos cuantos, en dos categorías: los fundadores y los que se fueron sumando a ese partido luego de recibir el registro de la autoridad electoral. Pero los fundadores de MORENA no son los lopezobrtadoristas de toda la vida. Ahí están, mayoritariamente, experredistas que renunciaron con AMLO al PRD y que no veían futuro para sus carreras políticas bajo la férula de Los Chuchos. Los que se sumaron después a las tareas de MORENA son, en muchísimos casos, personajes que han caminado con López Obrador desde sus Éxodos de Tabasco al Distrito Federal reclamando democracia en su entidad natal, primero, y luego en la construcción del Proyecto Alternativo de Nación. Los morenos se llenan la boca en decir que los respaldan 30 millones de votos, pero al momento de renovar los cuadros directivos de ese partido solo contaran los 319 mil 449 “militantes” registrados ante el INE. Dicen que usarán el padrón que se cerró en noviembre de 2017, pero aún así, los caciques, sí, caciques de MORENA, los borraron a muchos de sus adversarios. En MORENA hoy se ven con mayor claridad las mañas y trampas adquiridas por muchos de sus militantes en su paso por otros partidos, principalmente en el PRD.
Los morenos están a la espera de “línea” del presidente, como si vivieran las épocas del priato.
El caso es que están cucando al presidente López Obrador y creo que el mandatario ya detectó quienes, y cómo, se están peleando por “dirigir” a MORENA y convertirlo en un partido tan igual como el PRI o el PAN. La Letrina. “¡Puercos, cochinos, marranos, cerdos, eso es lo que son!”, la arenga de los mítines en contra de los corruptos les viene muy bien a algunos de los aspirantes a dirigir MORENA. ¿A poco no?

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