¿La dulce venganza?

jueves, 30 de mayo de 2019 · 08:00
Twitter: @aldorafaello 

Circo de tres pistas

Andrés Manuel López Obrador es de esos políticos de antaño y colmillo largo. Y lo demostró con su última jugarreta que consistió en lanzar un misil en contra del 'hampa del periodismo' para desviar la atención de la crisis que está ocurriendo en el IMSS y varios institutos de salud. Y lo logró. La ojiva detonada en contra de sus 'adversarios' tenía nombres y apellidos, pero como todo instrumento utilizado para destruir a un grupo, siempre hay daños colaterales.
 
El resultado fue un espectáculo que hizo cambiar la agenda informativa tras dar a conocer varios nombres que en el vox populi ya eran asociados con el término 'chayotero'. Pero contrario a lo que se pensó, no fue propiamente una filtración del gobierno, sino una solicitud realizada vía transparencia, sin embargo, la información venía llena de verdades a medias.
[caption id="attachment_53666" align="aligncenter" width="629"] Fuente: gob.mx[/caption]
 
De entrada, se mezcló el gasto en publicidad a medios que realizó el gobierno anterior con —hay que decirlo— apoyos enormes e injustificados (pero dentro de la ley) a empresas vinculadas con nombres de comunicadores e intelectuales como Joaquín López Dóriga y Enrique Krauze. Portales como Animal Político y SDP Noticias salieron raspados por la información prometida por Jesús Ramírez y el propio AMLO meses atrás.
 
Y aquí es donde quiero detenerme. Al menos en esta primera ronda se dieron a conocer 36 nombres para hablar del 'hampa del periodismo'. Y es cierto, varios de los aludidos son impresentables como Ricardo Alemán, Óscar Mario Beteta y Joaquín López Dóriga, quienes en sus respectivos espacios han mostrado sus tendencias, líneas editoriales, favoritismos. Todo eso no es tan malo, especialmente en un país que aspira a tener una democracia sólida y participativa, pues el que existan comunicadores con gustos y fobias marcadas es válido, incluso necesario.
 
Lo que no se vale es que se hayan convertido en vividores del herario a costillas de su 'credibilidad' y, apelando a la libertad de expresión, han lapidado a quienes no les son funcionales y adulado a aquellos que pagaban el precio. Ricardo Alemán es particularmente una muestra de lo que un mercenario del periodismo puede hacer sin importarle hasta donde pueden llegar sus juicios, hoy en día muy pocos tomados en cuenta.
 
El problema de esta lista es que también metieron —todavía sigo sin entender el porqué— a medios de comunicación cuyos trabajos han logrado traer un poco de justicia a un Estado con tan poca efectividad en el tema como lo es el mexicano. Trabajos de Animal Político como la 'Estafa maestra' o 'Las empresas fantasma de Javier Duarte' son resultado de pautas pagadas por el gobierno. Seguramente sin ese dinero no se habrían podido financiar estos trabajos.
 
Por ello resulta necesario exigir a las autoridades que más allá de depurar las listas aunque sean 'amigos' se deben hacer las aclaraciones precisas para entender cada quien con su cada cual. No todos somos lo mismo, ya lo dijo Denise Maerker en su espacio. Hay quienes no se venden pues su credibilidad es más preciada que una casa en Polanco.
 
Hay periodistas que se la rifan a pesar de la precariedad en las condiciones laborales, el abuso por parte de las fuentes y las líneas editoriales que tienen a favorecer a sus aliados, aunque sean corruptos.
 
Por lo pronto tenemos dos situaciones para reflexionar: la clase de gobierno que nos representa (pues parece cargar con el estandarte de la torpeza) y el tipo de periodismo que se hace de este lado del mundo. Éste último es de suma importancia, pues urge que las prácticas cambien a la brevedad pues, de seguir con los servilismos, la credibilidad de la prensa mexicana estará colgada de un hilo, delgado y frágil, para cuestionar al poder.
 
Por lo pronto no podemos esperar más de este gobierno que venganza en contra de aquellos que han vivido de un sistema que ellos mismos ayudaron a construir. Ojalá sea dulce para quienes la ejecutan, porque desde afuera parece más un ajuste de cuentas mal ejecutado.
 
De a tuit
Celebro que Lozoya sea investigado y muy probablemente aprehendido, pero de nada sirve este esfuerzo si Peña, Deschamps y demás mequetrefes están libres.

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