Paridad para desarrollo

jueves, 16 de mayo de 2019 · 08:11
Twitter: @Manuel_JafetPV Hace dos días, el 13 de mayo, el Senado de la República dio un paso concreto hacia la igualdad sustantiva. Dicho concepto tiene mayores implicaciones que el sólo hablar de igualdad de género; implica el acceso tangible a derechos y oportunidades, entre hombres y mujeres, y no se queda sólo en el discurso. Su foco se centra en las acciones que se realizan, desde las políticas públicas, para eliminar las brechas socioeconómicas que existen entre hombres y mujeres. Diversos estudios abordan los efectos positivos de reducir la brecha de oportunidades. Los resultados del rendimiento económico potencial de reducir las inequidades de género, en cualquier país, es más amplio y más sostenible que el impulso que podrían tener políticas de estímulo económico. Como comparativo, Citi Research determinó que la reforma tributaria impulsada por Donald Trump, en 2017, tendría efectos positivos en el PIB cercanos a un aumento de entre 1% y 1,5% entre 2018 y 2021. Mientras que eliminar las brechas de género, que existen en el ámbito laboral, son capaces de generar un impulso de 6% durante las próximas dos décadas. Pero para que estos efectos puedan verse reflejados en la economía, es necesario fortalecer el acceso a fuentes de trabajo que les permitan tener una generación de ingresos de forma sostenida. Al mismo tiempo, hay que promover acciones que incentiven a disminuir la desigualdad sustantiva de género en el ingreso. Un estudio de la consultora Mercer, reveló que América Latina ha tenido avances en la materia, pero siguen existiendo contrates muy marcados. Los hombres perciben hasta 21% más de salario, y representan el 83% de los puestos directivos y 72% de los gerenciales. Para el 2024 la representación femenina a nivel ejecutivo en la región podría elevarse de un 12 a un 39%. Mientras que la CEPAL, ha señalado que la proporción salarial que las mujeres obtienen representa unidamente el 83,9% de lo que reciben los hombres. Penosamente, en la región, mayores niveles de estudio no garantizan la desaparición gradual de esta brecha, por el contrario; a mayores niveles de estudio mayor es la disparidad.
México ha tenido algunos avances en la materia, pero siguen sin ser significativos en algunas áreas.
En 2018, pasó del puesto 81 al 50 del Índice de Brecha Global de Género del Foro Económico Mundial (WEF). Hubo un avance en tres de los cuatro subíndices que mide el WEF: participación y oportunidad económica (de 51% a 57%), nivel educativo (se mantuvo en 99.6%), salud y supervivencia de (97.7% a 97.9%), y empoderamiento político (de 27.6 a 33.5%).
La paridad parlamentaria, que se alcanzó a partir de 2018, fue uno de los factores que hizo crecer el empoderamiento político de las mujeres.
La reforma realizada busca garantizar la paridad de género en los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), y en el caso del poder ejecutivo, que esto se aplique dentro de los tres órdenes de gobierno. Al mismo tiempo que vuelve constitucional el acceso igualitario a mujeres y a hombres, tanto a los cargos de elección popular como a los cargos de la función pública. El mundo nos ha demostrado que el modelo de consumo y producción no es sostenible, se requiere un viraje de ciento ochenta grados. Seguramente parte de la solución se encuentra en lograr un entorno sin discriminación ni desigualdad, por lo que la paridad de género abre la oportunidad para construir una sociedad mas equitativa.

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