Riobóo: la amnesia de AMLO

martes, 5 de febrero de 2019 · 08:11
Twitter: @gerardohdz_p

Sobre la mesa

En México el ‘compadrazgo’ es una práctica en la que varias personas toman acuerdos para favorecerse entre sí. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido el primer crítico de esto. El día de su toma de protesta, después de recibir el bastón de mando, AMLO prometió prohibir el nepotismo y compadrazgo en las instituciones gubernamentales como uno de los ejes de trabajo para combatir la corrupción. En el 2006, cuando era candidato presidencial, también se comprometió a integrar un gabinete sin ‘amiguismo, partidismo o compadrazgo’.
Bastaron dos meses en el poder para que a AMLO se le olvidara que ‘el compadrazgo’ es una de las prácticas más corruptas que pueden existir en nuestro país.
El viernes 1 de febrero llegó una nueva terna al Senado enviada por el presidente para cubrir la próxima vacante de ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). En la terna aparece el nombre de Yasmín Esquivel Mossa, presidenta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de la Ciudad de México. No se puede negar que tiene carrera para ser ministra de la Suprema Corte. Pero, la aspirante es esposa de José María Riobóo, un contratista cercano a López Obrador y el autor del proyecto alternativo de Santa Lucía, que costó la cancelación del NAIM. La relación entre AMLO y José María Riobóo no es nueva, tiene un antecedente importante en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal – hoy Ciudad de México – que encabezó Andrés Manuel López Obrador. Durante su gestión en la capital del país, el actual presidente, entregó a la empresa de José maría Riobóo cuatro adjudicaciones directas – la ley lo permitía – entre 2002 y 2005, por 171 millones de pesos del Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación del Distrito Federal.
Así es, Grupo Riobóo recibió 171 millones de pesos sin participar en un proceso de licitación.
La primera adjudicación fue la de mayor recurso, 161 millones 923 mil pesos para que la empresa hiciera el proyecto vial y estudios de impacto ambiental, urbano y vial, y el proyecto ejecutivo para las vías rápidas de la Ciudad de México. Al menos, esa fue la descripción del trabajo que costó más que la transición del gobierno de Peña al de AMLO. La Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades como ausencia de documentos oficiales, fallas estructurales, pagos indebidos o en exceso en las obras del segundo piso de periférico de la capital, en las que participó Grupo Riobóo. La empresa de José María Riobóo ha rechazo ser una constructora y se describe así misma como una firma de diseño de ingeniería especializada o de gerenciamiento, coordinación y supervisión, según un comunicado emitido por la compañía en junio de 2018, en el cual, también enfatizaron que la organización jamás ha construido nada.
Y la pregunta es ¿si no es constructora, por qué recibió tanto dinero en adjudicaciones directas durante el gobierno capitalino de AMLO?
Es claro que López Obrador y Riobóo tienen una relación estrecha. Cierto, el presidente de la República ofreció que no habría compadrazgos en las instituciones gubernamentales y la SCJN no es una institución gubernamental, sí lo es del Estado, pero no del gobierno. La trayectoria y capacidad de Yasmín Esquivel no está a discusión, la crítica es hacia la relación que tiene su esposo con el hombre políticamente más poderoso del país: el presidente. La aspiración de la esposa del empresario se convierte en lo que tanto señaló y rechazó AMLO en su lucha por la presidencia, el compadrazgo. La justificación de muchos será que en los anteriores sexenios así se hacían las cosas, el problema es que López Obrador ofreció hacer algo distinto.

Otras Noticias