Mejor de lejos

viernes, 18 de enero de 2019 · 08:01
Twitter: @LuzJaimes Invítame a salir, llévame a fiestas, dame de beber. Inclúyeme en todo lo que hagas para que piense en otra cosa, para que me sienta en otro mundo, pero no quieras ligarme. Invítame a salir, pero no cuentes tus cosas, ni lo que harás mañana, ni me muestres tu trabajo, ni me hables de tus conocidos, ni me digas qué es lo que gustas comer aunque lo pidas en el restaurante. Pasa por mí al trabajo, pero no susurres mi nombre al verme salir, ni me mires de esa forma, como se miran los que se extrañan de a poquito. No me quiero enamorar. No me llames por teléfono, ni me mandes mensajitos, no me etiquetes en el Facebook, ni me tomes fotos. No me regales nada en mi cumpleaños, y nunca se te ocurra llevarme serenata. No me ayudes a estudiar, ni me cargues la bolsa del mandado. No me prepares café, no pongas música, no le digas a nadie que te gusto, no quiero gustarte, pero sí. [caption id="attachment_36785" align="aligncenter" width="656"] Fuente: Lifehacker[/caption] Ni se te ocurra regalarme libros, menos de poesía, no estés conmigo cuando muera mi perro, ni mi padre. No me presentes a tu hermana, ni quieras que me haga su amiga, no compres membrecía doble en el cine, ni en el club. No saludes a mis padres, ni te intereses por mi profesión, no pienses en mí.  No te pongas esa camisa, ni los pantalones tuyos que me gustan, no sonrías de esa manera, ni uses ese perfume. No camines despacito, ni tampoco apresurado, no me ayudes a cruzar la calle, ni me abras la puerta del auto. No quiero que mandes canciones ni que agregues las tuyas a mi cel. No entres a Twitter, y si entras, no me sigas. No hables bien de mí, no hables. No me toques, nunca me hagas el amor, ni me beses en el cuello. No cocines el desayuno, ni la cena. No veas series conmigo ni disfrutes mi programa. No tengas la piel suave, ni pelos en el pecho; no hagas nada bien, ni tengas buena ortografía. Tampoco seas amable ni sonrías. No te muevas. Te pido no tener chiste, ser de color gris; no existir. Así, de esa manera, con todos mis consejos, nunca me enamoraré de ti. Es que, ya me sé, la otra parte de la historia…  No llegas a cenar, no recuerdas mi cumpleaños, no te importa si no llamo. No te pones celoso de mi amigo, no dices nada del vestido.  No te opones a esa fiesta, no preguntas por mi madre, no le das ya de comer al gato, ni bebes más conmigo. No compras el café, no me acaricias. No vas por mí al trabajo, no preparas pasta, no regalas flores; no vas conmigo al súper. No dejas que vea tu celular, no me tomas fotos. No dices en el Insta si estás conmigo, ni en dónde. No me llevas a tu viaje, no hueles como antes. No te gusta mi peinado, no planeas conmigo, no me invitas a las fiestas. No hablas bien de mis amigas, ni de mí. No te gustan las películas de amor, ni salir de noche cuando estás conmigo. No llegas temprano, no faltas al gimnasio, no olvidas ya tus cosas. No dices “te quiero”. No confías en mí.  

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