Twitter: @Marioliva4

Hay días para recordar a quienes de alguna manera hicieron historia, eventos que la marcaron y para ver cuánto se ha avanzado en una u otra materia.

Hoy es uno de esos días.

Y hoy en particular, nos han recordado todo lo que no hemos avanzado, todo lo que de alguna manera hemos hecho en el sentido contrario.

Las Naciones Unidas nos recuerdan en el Día Mundial del Medio Ambiente, que estamos en una carrera contra el tiempo para salvarnos. Porque al final es eso, necesitamos imaginar un mundo en donde por fin las necesidades que tengamos que cubrir no tengan que venir envueltas en plástico, un mundo en donde las opciones sean infinitas, pero con el total respeto hacia las especies que cohabitan con nosotras, las personas, quienes podemos crear ese mundo.

Fuente: emoconciencia.com

Y es que nuestras generaciones (y las que sigan) tendrán que solucionar problemas que otras generaciones nunca resolvieron, aunque , hay que reconocer, algunos avances tuvieron.

Pero eso implica pensarse fuera de la caja. Dejar abierta la posibilidad del cambio y que éste sea incluyente.

No es que la tengamos fácil, Greta Thunberg lo tiene claro y lo dice fuerte:

“Alrededor del año 2030, dentro de 10 años, 252 días y 10 horas, habremos desatado una reacción en cadena irreversible que escapará todo control humano y que seguramente pondrá fin a nuestra civilización tal como la conocemos. Eso es lo que sucederá a menos que en el tiempo que nos queda se tomen medidas sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, incluida una reducción de al menos el 50% en las emisiones de dióxido de carbono”.

Y hay que escucharla. Y hacer algo.

Por ejemplo, no respaldar la iniciativa de la refinería de Dos Bocas, cuya inauguración se movió 300 metros por las condiciones climáticas. Con todo y que se inauguró sin estudios de impacto ambiental. Y aunque todos los pronósticos apuntan a que es una mala idea.

Antonio Guterres señala que:

“Mi mensaje a los gobiernos es claro: gravar la contaminación, dejar de subvencionar los combustibles fósiles y dejar de construir nuevas centrales de carbón. Necesitamos una economía verde, no una economía gris”.

Y eso significa que nuestro país, privilegiado por su posición geográfica, debería plantearse la meta de disminuir su consumo de hidrocarburos y comenzar a desarrollar de manera estratégica y con total respeto a los derechos humanos, apostándole tiempo y recursos a una matriz energética que no dependa de fuentes fósiles.

Y de igual manera, desarrolle estrategias hacia el “buen vivir” de las comunidades y su entorno.

Estamos a tiempo, si podemos hacer algo aún. Pero necesitaos pensar fuera de la caja. Y eso, eso significa que no hay que desperdiciar la oportunidad para esta re-evolución.