1 de diciembre, nada que celebrar

#Columnista

Twitter: @Hector_Esca

Una economía estancada, el año más violento en la historia de México, nulo crecimiento en el empleo, falta de estrategia contra el narcotráfico, falta de infraestructura, servicios de salud colapsados.

¿A qué invita a celebrar el Presidente Andrés Manuel López Obrador este 1º de diciembre en el Zócalo?

El ánimo de celebración no debería estar en la mente ni del mandatario ni de los funcionarios. Sin embargo, al Presidente López Obrador  le gusta es la fiesta, tanto que está será la cuarta celebración en lo que va de su gobierno. Los mexicanos deseamos menos fiestas y más resultados, sin embargo, eso no quiere decir que el Zócalo se encontrará vacío, al contrario, López Obrador sigue teniendo una base firme de seguidores, sobretodo en la Ciudad de México, que sin cuestionamiento lo van a acompañar

Además de la celebración se llevará a cabo una marcha de protesta contra este primer aniversario de gobierno, es decir que el domingo a la misma hora habrá dos concentraciones en dos sentidos opuestos. El  Zócalo se va a llenar, AMLO  sabe de concentración de plazas, sin embargo, la marcha en su contra también tendrá un número importante de gente y dada la polarización encabezada desde Palacio Nacional, es inquietante lo que pueda suceder.

La unidad no se logró un año después del prometedor gobierno de López Obrador, lejos de ello, el propio presidente ha sido responsable de el encono y división que se vive entre los mexicanos. Desde su lugar privilegiado se ha encargado de mantener la polarización, en ese sentido se darán dos eventos el siguiente domingo 1º de diciembre y la tentación del conflicto está latente.

Las expectativas del gobierno son aún muy altas, la sensación del nulo crecimiento se sustenta con los escasos avances y pocos resultados que se han tenido en un año. López Obrador ha pedido más tiempo para cumplir las promesas que en campaña señaló serían resueltas en el primer año, al menos muchas de ellas. La realidad alcanzó al gobierno un año después.

La paciencia de los ciudadanos tiene fecha de caducidad.

Si bien el mandatario aun tiene un alto índice de aprobación, lo cierto es que en prácticamente todas las encuestas ha bajado dos dígitos. La paciencia no es eterna y si no se ven resultados pronto, el ánimo nacional no solo caerá, sino crecerá el enojo social. 

La inseguridad sigue siendo la preocupación más grande para los mexicanos, la falta de estrategia que acompaña al gabinete de seguridad desalienta de manera constante a la sociedad que no ven en las autoridades a un solucionador del problema. Lejos de ello, hay un desanimo colectivo ante la inseguridad que se vive en todo el país todos los días.

Aunque el Presidente insista que los mexicanos están contentos y se empeñe en su celebración del 1º de diciembre, vale la pena recordarle que a un año de gobierno no, no hay nada que celebrar. El cambio democrático de un gobierno a otro no es motivo suficiente para alegrarse.

La celebración vendrá cuando a este país le vaya mejor y eso hoy no es una realidad.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.

Más artículos de este Autor