Una vez que entramos a la vida laboral pareciera que comer saludable es una misión imposible, en muchas ocasiones llegamos a consumir alimentos ricos en calorías que llegan a nuestro escritorio de manera inesperada como son las galletas, papitas, chocolates y más alimentos que no aportan nutrimentos a nuestro cuerpo.
Estos alimentos llegan de manera gratuita o porque los compramos con el único fin de “entretener el hambre” en lo que llega la hora de la comida.
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De acuerdo con un estudio del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU el trabajador promedio come semanalmente mil 300 calorías en alimentos.
Para evitar esta excesiva ingesta de calorías te recomendamos que te prevengas y un día antes prepares tus colaciones y tu comida para evitar que estos alimentos desarrollen en ti problemas como obesidad, hipertensión o diabetes.
Pero si por alguna extraña razón no puedes prepararte estos alimentos, en las tienditas cercanas a tu trabajo encontrarás frutas o semillas secas que te aportarán más nutrimentos y te dejarán sin hambre.