Este hospital fue fundado en 1572 por el doctor Pedro López, quien acondicionó este lugar con el fin de atender a los leprosos. Este edificio se construyó en el oriente de la Ciudad de México para alejar a los enfermos de la población, en pocas palabras para que el aire les llevara agentes nocivos.
Desde entonces, fue administrado por la familia del fundador y se le conoció como el leprosario de la Ciudad de México, “casa dedicada a la asistencia de los enfermos que no pueden vivir en sociedad”.
Esta enfermedad fue temida, perseguida y segregada porque se consideraba contagiosa, incurable y hereditaria. Es por eso que el también llamado “mal de San Lázaro” significó rechazo, violencia e incluso hubo confrontaciones con sus portadores.







