Si de algo estamos seguros, es de la capacidad de improvisación de Robert Downey Jr., que puede convertir un simple momento en un diálogo de profunda emotividad. Lo hizo en Avengers: Endgame, de nuevo.
Cuidado con los spoilers.
Después de la catástrofe aparentemente irreparable que ocasionó Thanos en Infinity War con un simple chasquido. Cinco años después, en Endgame, Tony Stark y Pepper Potts conciben a la tierna Morgan, que dijo la frase más entrañable de la película cuando su padre terminaba de arroparla: “Te quiero 3000”. Después Tony la repetiría en un mensaje para despedirse, porque, pues, no hace falta explicarlo.







